Uno
de los primeros asuntos que se debe discutir es el objeto del turismo como
disciplina.Es una premisa necesaria de dilusidar, antes de indagar sus
posibilidades como ciencia. ¿Cuál es el objeto del turismo
como disciplina? ¿ Qué asuntos debe tratar el turismo y en
qué se diferencia de otras disciplinas?
Penetrar
en el campo de las definiciones del turismo y su objeto es entrar en un
terreno polémico como veremos en seguida. Desde los primeros años
de 1.900 comenzó una discusión académica sobre el
asunto, pero al final se fueron abandonando estos esfuerzos para concentrase
más bien en las aplicaciones prácticas del turismo.
La
mayoría de las personas que oyen hablar sobre turismo saben que
esa actividad trata sobre los asuntos concernientes a la visita temporal
de alguien que se desplaza de su lugar de residencia habitual por un tiempo
breve y que regresa a su lugar de partida; igualmente esas personas conocen,
quizá, cuál problema puede ser turístico y cuál
no lo sería, e incluso podrían enumerar asuntos que pueden
caer en este fenómeno social.Pero el objeto de estudio del turismo,
no puede determinarse por una simple enumeración de sus distntos
asuntos y es que hay cuestiones que trata el turismo, que quedan en la
linea fronteriza de varias disciplinas: ¿dónde comienza la
separación entre las cuestiones turísticas y los asuntos
de otras ciencias sociales?
Tampoco
debe perderse de vista, que todavía se discute la aceptación
de ciertos problemas que tienen que ver con el análisis del turismo,
y que en algunos casos no han sido resueltos, como el análisis que
realizó en su Tesis Doctoral el economista español Francisco
Muñoz de Escalona, al señalar que el análisis económico
del turismo se había concentrado solamente a partir de los asuntos
de la demanda, dejando relegado lo que tiene que ver con la oferta del
mismo (Muñoz de Escalona, 1.991).
No
queda pues otra solución que la determinación del objeto
de conocimiento del turismo por un proceso deductivo, es decir con arreglo
a criterios científicos, que nos permitan afirmar en cada caso y
con perfecta seguridad, si un problema queda encuadrado o no en el marco
de esta disciplina. Y este asunto relacionado con la epistemología
del turismo, no tiene sólo un carácter puramente académico,
a pesar de la afirmación del geógrafo yugoslavo Zivadin
Jovicic, al afirmar, en 1975, lo siguiente:
"el desarrollo del
pensamiento científico concerniente a un fenómeno tan interesante
como el turismo se encuentra considerablemente estancado".
La
moderna epistemología enseña que en la ciencia no existen
verdades absolutas, sino fórmulas necesariamente simplificadas capaces
de ofrecer explicaciones de determinadas parcelas de la realidad, más
satisfactorias que las precedentes y menos que las posteriores. Es decir,
que solamente existen hipótesis que cada vez son perfeccionadas,
por lo que es lamentable que el análisis del objeto del turismo
se haya detenido el curso de su análisis.
Las
criticas de los economistas
Economistas,
como Francisco Muñoz de Escalona también están en
la búsqueda de la manera más lógica para estudiar
al turismo, cuando señala que:
“ propugnamos el uso de un
modelo de análisis alternativo para estudiar la economía
del turismo, entendiendo por alternativo en el contexto de la comunidad
de expertos en economía del turismo. En esta comunidad, el modelo
convencional que se aplica se caracteriza por su enfoque de demanda, un
enfoque que no es el que se utiliza para analizar los sectores productivos
de la actividad económica. En el análisis económico
de cualquier actividad productiva se emplea, como es sabido, un enfoque
de oferta”.
Es
así como los economistas quieren de nuevo rescatar al turismo como
una disciplina muy cercana a sus enfoques y por eso Muñoz de Escalona
nos señala de nuevo su premisa, o sea:
“Con ello pretendemos reivindicar
el estudio de este sector de la actividad productiva para la economía,
pues opinamos que su estudio se viene haciendo en esa tierra de nadie,
que para algunos se solventa con la interdisciplinaridad y para otros con
la aspiración a una disciplina científica nueva, independiente
y original. Hace ya tiempo que hasta los más firmes defensores de
esta aspiración han renunciado a ella, pero la literatura especializada
abunda en planteamientos, más o menos subrepticios, que dan por
existente aquella disciplina imposible”.
Y
es que este economista está convencido que el enfoque de demanda
en el turismo ha inoculado dosis excesivas de sociología y hasta
de psicología, que no han podido ser bien asimiladas e incluso se
atreve a señalar, sin ambages, que: “estos elementos, extraños
a la economía, pero relativamente cercanos, se le han añadido
otros posteriores como los geográficos y los publicitarios, precipitando
todo ello en una mostrenca cuasi-disciplina científica, con soterradas
aspiraciones al empleo de métodos sui géneris”.
Este
economista se lamenta de que se haya pasado del esfuerzo científico
a un enfoque mucho más empírico. Muñoz de Escalona
está convencido que el verdadero productor de los planes de desplazamiento
circulares (lo que hoy se denomina “paquetes turísticos”) es el
Tour Operador o mayorista de viajes. Para Muñoz de Escalona, basándose
en la teoría de la oferta, el Tour Operador es realmente el que
coloca en el mercado los “productos turísticos” y su influencia
es notoria, ya que entre una docena de empresas multinacionales dedicadas
a este negocio e integradas horizontal y verticalmente con otras empresas
de servicios turísticos, han dominado un mercado que hoy es de 694
millones de llegadas y que se espera pueda crecer este próximo año
en un 5%, después de la caída del 1,2% debido a varios problemas
mundiales.
Estudios
sistemático del turismo
Los
estudios sistemáticos del turismo realmente comienzan cuando en
el año de 1941 Walter Hunziker y Kurt Krapf fundan, en Suiza, el
Instituto de Investigaciones Turísticas en la Universidad de St.
Gallen y Berna. Después de la Segunda Guerra Mundial estos profesores
se dieron a la tarea de fundar también la Asociación Internacional
de Expertos Científicos en Turismo (AIEST) y la inauguración
tuvo lugar en Roma el 31 de mayo de 1951. ( http://www.aiest.org
).
Los
expertos acostumbran a clasificar las diferentes definiciones en función
de diferentes enfoques (psicológicos, sociológicos, geográficos,
etc.). Creemos que, a lo largo de casi un siglo de aportaciones, la comunidad
de expertos en turismo aún no ha conseguido abandonar totalmente
la noción vulgar o clásica de turismo, en la que es fácilmente
apreciable el enfoque de demanda de las sucesivas definiciones científicas
propuestas. Esta peculiaridad puede perturbar el análisis económico,
en especial si se desea conocer quienes son los verdaderos “productores”
del turismo a nivel mundial y cuál es su verdadera influencia oligopólica.
Los
manuales de turismo suelen contener un capítulo dedicado a reseñar
la aparición del turismo como fenómeno individual y social,
entendido siempre como el desplazamiento realizado por una persona (o grupo
de personas), que reside permanentemente en una localidad, a otra localidad.
Anotemos de inmediato, que la historia del fenómeno se hace desde
la perspectiva de esta noción pero señalando que la visita
se realiza por puro gusto y placer.
Sin
embargo, añadir el calificativo de un desplazamiento realizado por
gusto no es un rasgo, sino un elemento básico del fenómeno.
Incluso existen analistas que ponen en duda si el viaje de negocios es
o no un verdadero viaje turístico ( Barretto,
1996). Y es que ya Michele Troisi, de la Universudad de Bari, había
señalado que el "turismo de negocios" debe ser eliminado, por ser
muy ambiguo y porque: "su actividad es predominantemente productiva y,
en general, sacan del lugar de estancia una ganancia mayor de la que gastan
en su consumo".
Nos
decía Muñoz de Escalona en su tesis doctoral que : Angelo
Mariotti (1974) cree, por ejemplo, que "un estudio sistemático
del turismo no puede prescindir de un análisis histórico".
Y señala Escalona que: al intentar ofrecer un esbozo de historia,
este autor procura remontarse a la edad prehistórica, pero se ve
obligado a desistir porque no cuenta con pruebas que permitan saber si
los hombres primitivos realizaban desplazamientos de este tipo. No obstante,
miles de años más tarde, en tiempos de Homero, al contar
con "La Odisea", cree tener certeza de que ya existían los forasteros
en las ciudades griegas, de donde deduce Mariotti que ya se hacían
desplazamientos considerados, sin más matices, como turísticos,
a pesar de que no aporta pruebas de que se hicieran por gusto. Le basta
con pensar que, si había forasteros, tenía que practicarse
la hospitalidad o el alojamiento, un servicio que ocupará un lugar
central en la concepción de la actividad turística, en sustitución
del motivo "por gusto", escurridizo por subjetivo.
Mariotti
hace referencia a la excelente organización que "el sector turístico"
tenía ya en la ciudad de Roma. Existía, según él,
una moneda específica, la tessera hospitalis; el cursus publicus
daba derecho a recibir servicios de restauración y transporte a
los viajeros; se disponía de empresas privadas de transporte y existían
profesionales que daban servicios de guía. Los itinerarios y los
balnearios eran objeto de recomendación a los forasteros, lo mismo
que las especialidades culinarias.
Puede
que sea el economista suizo Guyer-Freuler
(1905) uno de los primeros estudiosos que trató de documentar la
evolución histórica del turismo y, con tal fin, se refiere,
en el trabajo citado, a las fondas y mesones que existían en las
ciudades de la edad media europea, así como a la hospitalidad que
practicaban tanto los monasterios como los gremios. También Guyer
acepta la práctica de la hospitalidad como prueba de que el turismo
ya existía en Europa hace muchos siglos.
Por
su parte, el economista británico A. J. Norval
(1936)
ocupa un lugar de primera línea entre los investigadores del turismo
de la primera mitad del siglo XX. Es desde hace años uno de los
grandes clásicos de la economía del turismo, junto con los
italianos Mariotti y Troisi y los alemanes Borman y Glücksmann. Este
investigador comienza su obra con una larga introducción histórica
en la que se remonta a otras épocas. Su historia del turismo tiene
el interés de que destaca con especial énfasis el primer
viaje organizado por el ebanista inglés Thomas Cook en 1841, viaje
que fue el embrión de la primera agencia de viajes de la historia
y la primera empresa dedicada a producir turismo para el mercado.
P.P.Defert
(1958),
profesor del Centre National d'Enseignement Turistique (París),
desarrolla aún más la historia de la multinacional del turismo
fundada por Cook y se refiere a la proliferación de "agencias" turísticas
que tuvo lugar en las principales ciudades europeas, desde finales del
siglo pasado, animadas por el éxito espectacular de la empresa pionera.
Debemos advertir, no obstante, que son muy escasos los estudiosos que prestan
atención a la evolución de estas empresas, siendo lo habitual
encontrar obras que, al intentar hacer la historia del turismo, estudian
sólo la evolución de las empresas dedicadas al alojamiento
y a prestar servicios de transporte.
En
la medida en que se insista en la identidad : viaje de turismo
= viaje de placer , no tiene mucho sentido buscar demasiado lejos en el
tiempo sus orígenes si, a la vez, no procuramos demostrar que las
civilizaciones pasadas no tenían el mismo concepto de placer que
la nuestra. Por esta razón, creemos que están más
en lo cierto quienes, manteniendo la citada identidad, sostienen que los
viajes turísticos constituyen una práctica relativamente
reciente, como Pierre-P. Defert quien propuso como precedente de nuestros
viajes turísticos los viajes románticos, pero con una diferencia:
que estos viajes casi no impactaban al entorno donde se producían.
En
todo caso, lo cierto es que la palabra turista parece que fue empleada
por primera vez en el Reino Unido, según L.
Fernández Fuster (1981) quien cita la definición de The
Oxford English Dictionary, obra que definió en 1800 al turista como
el que hace un tour, especialmente quien lo hace por recreo, el que viaja
por placer o para aumentar sus conocimientos culturales, visitando lugares
por sus objetos de interés, sus paisajes o sus peculiaridades. La
palabra tour es un galicismo que proviene del latín tornus
(torno), pero también se ha señalado que la palabra puede
tener un origen hebreo de la antigua palabra tur (viaje de exploración),
pues aparece en la Biblia, en el cap. XII, versículo 17.
Son
muchos los autores que han querido ver el antecedente del turismo moderno,
en la vieja costumbre de ciertas familias nobles de Inglaterra, al
enviar a sus hijos al Continente, con el fin de completar su formación,
para lo cual se basan en que aquel tipo de viaje era conocido con la expresión
de "le Grand Tour".
El
objeto del turismo: posturas dominantes
Volvamos
a retomar lo que nos indicó Muñoz de Escalona al recordarnos
que : el proceso para buscar el objeto del turismo, alcanzó su momento
culminante durante el periodo que va desde 1954 (año de la publicación
de dos trabajos, uno de, en la Revue de Tourisme) -a 1972 (año de
la publicación del primer número de la revista yugoslava
Turizmologija, fundada por el geógrafo Zivadin Jovicic, padre de
la turismología). Eran los años en los que, en España,
el economista matemático español Ángel Alcaide (1964)
proponía, desde el Instituto Español de Turismo, el término
Teorometría, del que podría obtenerse el término teorología.
A
partir de mediados de la década de los setenta, las pretensiones
de fundar una nueva ciencia del turismo independiente, fueron cediendo
hasta quedar en el reconocimiento público de que tal cosa no era
posible, por no existir un método de investigación diferente
al empleado por las demás ciencias sociales. A pesar de ello, ya
en estos años comienzan a aparecer, en la literatura sobre el turismo,
algunas ideas que siguen manteniendo, de manera abierta, que es posible
el cultivo y desarrollo de la ciencia del turismo (Ascanio,
1992; Beni, 1993, Jafari, 1994
, Gurría Di-Bella, 1995).
El
litigio y la polémica han acompañado la formación
del concepto científico del turismo. Las confrontaciones llegaron
a ser muy frecuentes entre los académicos europeos y finalmente
se llegó al consenso de que no era posible encontrar una definición
adecuada del turismo debido a la extrema complejidad del fenómeno
que se trataba de estudiar.
Se
ha dicho que por ejemplo
Von Schullern comienza
su trabajo haciendo referencia a la existencia de dos posturas contrapuestas
entre los estudiosos del turismo. Primero una postura dominante, que
considerar al turismo como: "una fuente de riqueza y, por tanto, de creciente
bienestar, para aquellos países hacia los que se dirige, razón
por la cual, sólo puede ser correctamente estudiado desde el punto
de vista económico". Como se puede ver en esta expresión,
el bienestar es de tipo macroeconómico. En segundo lugar, se refiere
a "las escasas voces que se atreven a destacar los aspectos sombríos
del turismo", como el aumento del coste de la vida para la población
residente y ciertos aspectos relacionados con la moral. En esta postura,
ya aparece una preocupación por los impactos dañinos en la
comunidad de acogida.
Cuando
el autor ha creído que los elementos de su definición han
quedado suficientemente aclarados se pregunta una vez más: "¿Qué
es entonces el turismo?". Y añade que, aunque "todo el mundo piensa
en esencia lo mismo, y sin embargo, no resulta fácil encontrar una
definición correcta del concepto, en general puede ser suficiente
con decir: Turismo es el conjunto de todos aquellos procesos, sobre todo
económicos, que ponen en marcha las llegadas, las estancias y las
salidas de turistas a y desde una determinada comunidad, región
o estado y que se relacionan directamente con ellas".
No
obstante, a partir de 1935, la investigación del turismo "se encuentra
más cerca de la sociología que de la economía", en
palabras de Hunziker y Krapf
(1942).
La
labor investigadora que desarrolló el Seminario de Turismo de la
Escuela Superior de Comercio de St. Gallen, Suiza ha sido decisiva para
la definitiva consolidación del enfoque sociológico que venía
aplicándose desde principios de siglo.
El
director de este seminario, el Dr. Walter Hunziker,
fue también director de un organismo en el que trabajó como
jefe del Departamento de Economía y Estadística: el Dr. Kurt
Krapf. Ambos publicaron, en 1942, la obra titulada: "Elementos de la
doctrina general del turismo".Una obra clásica, la cual se considera
como un aporte de los llamados “padres del turismo”.
Turismo:
coincidencias y divergencias
Veamos
en seguida la cuestión que plantean Hunziker y Krapf sobre si el
turismo es o puede ser el objeto de estudio de una disciplina científica
diferente a las demás ciencias sociales. Se trata de una cuestión
que tiene un gran interés, ya que de esa manera se podría
llegar a determinar su objeto.
Kurt
Krapf delimita lo que llama "campo de coincidencia o entendimiento" entre
los miembros de la comunidad de expertos en doctrina turística,
es decir, "los puntos sobre los que no existen divergencias de opinión
o éstas son poco significativas"; veamos otra vez el resumen sobre
este asunto que nos hace Muñoz de Escalona:
1)Se admite que el turismo
constituye un desplazamiento de duración limitada y que noimplica
cambio de domicilio.Dicho de otro modo, estamos en presencia de una migración
temporal. El hombre que se desplaza, el turista, se opone de un lado al
hombre sedentario, hogareño, y de otro lado, al emigrante
que viaja para establecerse en otro lugar.
2)Quien se desplaza es un
viajero. El turismo se asemeja, pues, a los transportes, constituye
una parte del transporte
de viajeros, pero no se confunde con él.
3)Junto al viaje, la estancia
fuera del domicilio se considera como el otro elemento constitutivo del
turismo.
4)La duración
de la estancia no juega ningún papel, lo esencial no es el tiempo
de permanencia en un lugar dado, sino la utilización
de su equipamiento turístico. Por tanto, es fácil basándose
en esto, incluir a los excursionistas en el seno del turismo, con
la condición, en todo caso, de que estas excursiones alejen
a quienes las hacen de su entorno inmediato.
5)Existe igualmente acuerdo
en que el turismo incluye tanto a los extranjeros como a los nacionales
y en que comporta un elemento subjetivo y un elemento objetivo: la persona
(el turista) y la cosa (el equipamiento turístico).
6)El mismo marco de
nuestros estudios obliga a situar la definición de turismo sobre
bases científicas. (...). Se quiera o no, en la medida en que el
turismo es un servicio pagado y absorbe una parte de la renta, el turismo
es esencialmente un hecho económico y social. Es, pues, necesariamente,
a las ciencias económicas y sociales a las que hay que recurrir
para definir y estudiar el turismo.
A
continuación Krapf expone los que llama "puntos conflictivos", afirmando
que las diferencias más importantes en la definición de turismo
residen en el modo de delimitar a los sujetos. Existen dos concepciones
opuestas:
A)La que consiste
en no conceder el carácter de turista más que a los viajeros
que se desplazan por razones distintas a las de ejercer una actividad lucrativa.
Dicho de otra forma: el turismo es el hecho del consumo de bienes y servicios,
empresas turísticas (hoteles, ferrocarril, espectáculos,
etc.) que pertenecen a las actividades del servicio y del consumo, considerándose
al turista como el prototipo del consumidor.
B)La que no excluye del turismo
los viajes y estancias originados por una actividadlucrativa, debido a
que entra en juego las empresas de servicios turísticos. Por
el hecho de que el visitante utilice el avión, el tren o el auto,
coma en restaurantes, duerma en hoteles, visite ruinas, compre artesanías
y envíe postales, es decir, por la utilización del
equipamiento turístico, entonces el viajero de negocios tiene el
mismo carácter del visitante de placer.
Krapf
afirma, como conclusión, que no pretende imponer ninguna de las
numerosas definiciones del turismo existentes, puesto que "la fórmula
ideal”, la que estaría fuera del alcance de la crítica,
aún está por desarrollarse. Es decir, que Tenemos que conformarnos,
mientras tanto, con las imperfecciones inherentes a los intentos
realizados en ese momento para definir la noción de turismo. En
resumen, que el objeto de la disciplina aún no estaba
conformado.
Noción
clásica del turismo: revisiones
En
efecto es el economista italiano Alberto Sessa (1974), quien se plantea
la necesidad de Proceder a una revisión de lo que se ha venido llamando
la noción clásica del turismo, con el fin de que se adaptara
mejor "a la nueva forma del turismo" . Sessa se interroga con la
siguiente pregunta: "¿Es necesario el carácter no lucrativo
en la noción de turismo?, al referirse a la nueva definición
de Hunsiker, cuando afirmó que:
"El turismo
es el conjunto de relaciones y fenómenos que resultan del viaje
y de la estancia de forasteros en una determinada localidad, siempre que
la estancia no determine residencia principal alguna y no esté,
en principio, unido a alguna actividad lucrativa".
Existen
tres grupos de definiciones de turismo: definiciones nominales, reales
y universales.
En
el tercer grupo se incluye la definición que, en 1941, propuso Walter
Hunziker y que se difundió a través de su obra que, un año
después, escribió con su contraparte Kurt Krapf.
Después
de analizar las definiciones de la Sociedad de Naciones (1937) y la que
propuso la Academia Internacional de Turismo (1953), en España Manuel
De Torres hace afirmaciones de extraordinario interés para un gobierno
y para su Banco Central, las cuales en esemomento no se le aprecio en toda
su magnitud. Una de estas reflexiones es la siguiente:
"La observación
superficial acostumbra considerar los ingresos del turismo como remesas
unilaterales, sin contrapartida. El hecho cierto es que los turistas gastan
su dinero en la compra de bienes y servicios nacionales. Desde este punto
de vista, el turismo es un caso especial de exportación de mercancías
y servicios, de cosas reales. Su especialidad radica en que, merced a él,
pueden exportarse las cosas sin desplazamiento a través de las fronteras,
y ello permite la exportación de cosas físicamente ligadas
al territorio, como los servicios de alojamiento y transporte, y de cosas
cuyo desplazamiento económico es imposible, como los alimentos condimentados
y el producto de ciertas industrias típicas. Es decir, el turismo
permite ensanchar extraordinariamente la serie de los bienes exportables,
independientemente de la relación de costes comparativos. Y esta
exportación puede hacerse en un mercado semimonopolístico,
porque la mayor parte de los bienes de exportación turística
no tienen, por su propia naturaleza, la competencia de sustitutos extranjeros.
De ahí el innegable interés económico del turismo
y la necesidad de analizar su mercado".
Pero
todavía y para fines estadísticos se han aceptado los siguientes
criterios:
Turista:
visitante temporal que permanecen al menos 24 horas en el país de
destino y cuyo propósito puede ser entretenimiento (tiempo libre),
negocios, viaje familiar, misión y reuniones.
Excursionistas:
visitante temporal que permanecen menos de 24 horas en el país de
destino, incluidos los viajeros de cruceros.
Las
definiciones anteriores fueron aprobadas por la Comisión de Estadística
de las Naciones Unidas en el año de 1967 y para ese año se
desea dejar bien claro que el turista es aquel sujeto que pernocta en cualquier
alojamiento turístico y que puede permanecer en destino hasta un
límite de seis meses.
Estas
definiciones de turistas y excursionistas son las que heredó la
Organización Mundial del Turismo (OMT). Desde entonces, las conferencias
mundiales sobre turismo las convoca este organismo, pero las aportaciones
de las que se han celebrado hasta ahora no se ocupan de lo conceptual,
sino de los aspectos políticos comerciales y normativos del turismo.
Los fundamentos conceptuales se dan por consolidados y se ajustan a la
doctrina del turismo desarrollada por los clásicos y sus seguidores.
Así
pues, los expertos parecen haber llegado al convencimiento de que es más
fértil seguir estudiando, con todos los medios a nuestro alcance,
el complejo y versátil fenómeno turístico, convencidos
de que actuando así se aumentaría su conocimiento, hasta
que sea posible que algún día se llegue a determinar con
mayor precisión el objeto del turismo. A pesar de esta afirmación,
ya existe una definición de la economía del ocio, como se
la plantea Serna Morante (2005, p. 123),
es decir:
“Es el campo de
la economía destinado a la producción, distribución,
consumo y autoconsumo de productos y servicios para satisfacer necesidades
relacionadas con actitudes, hábitos y prácticas culturales,
individuales y sociales para el entretenimiento, formación y recreación
física, psíquica y espiritual, durante el tiempo de libre
disposición social, individual o psicológica.”
Relaciones:
análisis de las partes interesadas
No
hay duda que no existiría turismo si no está presente la
comunidad receptora o de acogida, es decir: el anfitrión, actor
muy pocas veces nombrado en la mayoría de los esfuerzos por discutir
el objeto del turismo. La interdependencia entre el anfitrión y
el visitante es un asunto fundamental en el turismo. Estas relaciones y
los impactos que se producen, constituye, según mis puntos de vista,
el objeto del turismo, es decir: es el estudio de las conexiones interdependientes
de una comunidad de acogida y unos visitantes temporales. Turismo es la
ciencia que se ocupa de los fenómenos que pueden elevar o no la
calidad y el genero de vida de una determinada comunidad, que tiene el
rol de ser anfitrión; y el asunto básico es poder conocer
las bondades o no de esa actividad turística, con la finalidad de
que la comunidad de acogida logre más beneficios que costes.
A
fines de la década de los año 90 ya comenzaron a aparecer
análisis que contemplan como un asunto clave la colaboración
de las partes interesadas, lo cual es fundamental para lograr un desarrollo
sustentable del turismo.
El
enfoque que se identifica como de relación/transacción
se basa en la teoría de los intereses, incluso como un instrumento
normativo para una buena planificación turística (Truly
y Leisen, 1999). Aunque este enfoque cooperativista busca elevar los
beneficios de la comunidad y minimizar los costes impuestos sobre la cultura
y el ambiente, todavía este paradigma ha puesto mayor énfasis
en lograr beneficios óptimos, pero sin otorgar prioridad a unos
actores sobre los otros, a pesar de que siempre existe un actor más
débil que tiene menos poder para exigir sus reivindicaciones, cuando
sabemos que los interesados más notables y que se benefician mucho
más son : los turistas, el Tour Operador y las empresas de servicios.
Buscar
un equilibrio de poderes es la premisa básica, pero pareciera que
los éxitos de este enfoque estratégico se localiza más
en utilizar al turismo como un medio para impulsar una cultura diferenciada
y en los enfoques de marketing.
Anfitriones
vs. invitados
El
enfoque anfitrión-invitado no deja de tener problemas, especialmente
en los países en vías de desarrollo, pues la comunidad de
acogida muchas veces sigue siendo pobre, aunque si poseen una cultura local
interesante para el visitante. Pareciera que el turismo sustentable es
más ecocéntrico que antropocéntrico; así pues,
la preservación de la naturaleza y de lo histórico-monumental
resulta primordial, e incluso se afirma que el resultado del servicio turístico,
(broceado solar, relax en espacio prístinos), es más importante
en el contexto del marketing mix, que buscar mecanismos para una mejor
distribución de la riqueza turística. Algunos enclaves turísticos
de mucho lujo y ubicados en espacios geográficos donde aún
existe la pobreza, puede producir un contraste que se podría traducir
en resentimientos por parte de los residentes marginados.
Muchas
veces los activistas locales perciben algunos acontecimientos turísticos
de una manera diferente. Si los residentes y sus líderes se sientes
excluidos de iniciativas donde no pueden verse beneficiados para mejorar
su calidad de vida, entonces pueden surgir los conflictos como los que
han aparecido en el Nordeste del Brasil, especialmente en Fortaleza, Estado
de Ceará; o bien, en el sitio denominado Tilcara-Jujuy en Argentina,
donde los lugareños no están satisfechos con la decisión
de la UNESCO en declarar Paisaje Cultural de la Humanidad a la llamada
Quebrada de Humaguaca, pues ha despertado una elevada especulación
del suelo con fines turísticos, desplazando a la comunidad local,
la cual se ha visto impactada por un negocio inmobiliario sin ningún
monitoreo y control (C.Coceres,en
turismo@listserver.com.ar).
Pareciera
entonces que sería necesario reinventar el turismo tomando como
base las cinco estrategias que diseñaron David
Osborne y Peter Plastrik (1998), autores que consideraron la reinvención
como una transformación fundamental de los sistemas, para que se
produzca no sólo eficiencia, eficacia y capacidad de innovación,
sino para adaptarse a un contexto donde es necesario mejorar la calidad
de todos sus actores y en especial de los más vulnerables.
Una
reflexión académica
Me
gustaría ahora terminar mi ponencia recordando lo que ha sugerido
el antropólogo Jafar Jafari, del Departamento de Hospitalidad y
Turismo de la Universidad de Wisconsin-Stout, cuando se refirió,
en Mallorca, a la dicotomía entre la plataforma optimista del turismo
y la plataforma pesimista del mismo; una: privilegiando los impactos favorables;
y la otra: los impactos dañinos. Frente a este debate polarizado,
había surgido el llamado turismo alternativo, que aunque ha sido
una reinvención parcial, ha comenzado a promover la plataforma del
conocimiento, que se sustenta en las investigaciones académicas
universitarias y que está en la búsqueda del consenso entre
los actores involucrados, a fin de mitigar los problemas más acuciantes
dentro de un contexto dado.
Todo
esto no se obtiene a través de un sistema de ecuaciones, sino mediante
el ejercicio para buscar un delicado equilibrio que se afiance en las potencialidades
y facultades del ser humano y en el perfil de los atributos y raíces
de comunidades que esperan que el turismo les traiga más beneficios
que costos y esto debe formar parte, no hay duda, del objeto fundamental
del turismo.
Existen
tres enfoques para estudiar los problemas del turismo:
1) El enfoque conductista:
pues existe un mundo real de objetos y acontecimientos turísticos
que inducen a las personas a realizar una visita temporal en un lugar que
ha percibido como placentero.
2) El enfoque fenomenológico:
pues existe un mundo de pensamientos e imágenes mentales afectivas
sobre un lugar determinado que nos induce a realizar la visita.
3) El enfoque economicista:
pues existe una oferta de posibles viajes y una demanda que se relaciona
con una renta disponible y con unos posibles gastos, que se traducirían
en una salida de divisas para el país emisor y en una entrada de
divisas para el país receptor, además del empleo.
El
estudio sistemático del turismo de una manera holística todavía
se encuentra en su etapa embrionaria y requiere de investigaciones de excelencia,
a los fines de estudiar con mayor profundidad el objeto del turismo y llegar,
por esa vía , al diseño de una ciencia social de los viajes.
Rogelio
Rocha Centeno, desde la sección de postgrado de la Escuela Superior
de Turismo del IPN, en México, ya había señalado durante
los años de 1986-1988 y en su libro publicado en 1992, que la forma
en que se hace investigación en las ciencias sociales, no
es totalmente pertinente cuando se trata de hacer investigación
en turismo debido a varias razones fundamentales:
1) para investigar
en turismo se requiere un cuerpo teórico el cual todavía
no existe
2) la investigación
en turismo supone un enfoque interdisciplinario
Rocha
propone crear una teoría del turismo con bases epistemológicas,
es decir considerando la teoría del conocimiento y la lógica.
No hay duda que los padres del turismo Kurt Krapf y Walter Hunziker ya
habían relacionado el pensamiento sobre el turismo con sus objeto
que comenzaba a formarse y luego Alberto Sessa analizaba de manera crítica
los principios y conceptos que explicaban la relación del pensamiento
anterior con el turismo, al captar las características esenciales
del mismo.
También
en los últimos años de la década de los 90 comienzan
a surgir enfoques sistémicos los cuales reconocen todos los elementos
que se integran de una manera holística al turismo, con la finalidad
de conceptualizar el fenómeno y conocer el principio de su causalidad.
Por ejemplo los elementos que se relaciona entre sí en el modelo
de A. Ascanio son, por una parte, los recursos turísticos, las empresas
que los utilizan para ofertar los productos; y por la otra, los turistas
como consumidores y su relación con la comunidad de anfitriones
o comunidad receptora y todos estos elementos formando un todo, pero relacionado
en el contexto de un ente superior que ha establecido las reglas del juego.
Si estas reglas aseguran los equilibrios entre los recursos, actores y
el contexto, entonces la causalidad funciona para proporcionar el objeto
del turismo (Ascanio, 1998, pp.100-115).
Igualmente,
los elementos que se relaciona entre sí en el modelo M. C
Beni parte del hecho empírico de una oferta original (recursos
naturales, culturales y artificiales) y una oferta agregada ( los equipamientos
y sus servicios), todo lo cual daría origen al producto turístico,
el cual es demandado por los turistas como consumidores, en el contexto
de un mercado y de un orden jurídico. Luego de allí pasa
Beni a concebir al turismo como un sistema abierto, pues su modelo referencial
parte de un conjunto de funciones inherentes al turismo y establece tres
grandes conjuntos, a saber: las relaciones ambientales (ecológica,
social, económica y cultural); relaciones estructurales (superestructura
e infraestructura); y finalmente, las relaciones operacionales (oferta,
demanda, mercado y distribución). Cada componente de esos grandes
conjuntos puede considerarse como un subsistema en sí mismo y que
se integran articuladamente para forman el sistema general que Beni
lo ha llamado SISTUR (1997, pp. 40-48).
Para
Rocha Centeno, el flujo particular de turistas que demandan servicios es
la sustancia o base del turismo y todos los servicios proporcionados son
sus propiedades que lo conforman y que se relaciona con los flujos turísticos
a través de los servicios, que en esencia se relacionan con el tiempo
libre, los recursos turísticos y la necesidad de recreación
o diversión. Además, en donde quiera que aparezca un cambio
o un efecto, existe una causa. Los nexos causales del turismo se explican
de inmediato. Una causa esencial es aquella sin la cual el turismo no podría
darse, pero hay también causas transitorias o no esenciales. Una
de las causas esenciales del turismo masivo es, por ejemplo, el transporte.
Existen
muchos juicios acerca del turismo que realmente son mitos y no realidades.
Esto sucede porque se cuantifican algunos hechos o se añade una
cualidad o una relación o modalidad al turismo que no le corresponde.
Para
que un juicio tenga consistencia formal y conceptual se necesita que exista
una teoría turística o un modelo conceptual para simbolizar
la realidad; es decir, se requiere contar con un constructo. Como
señala Rocha Centeno podemos partir de unos axiomas, para luego
pasar a un teorema, pero el problema es que el turismo es interdisciplinario,
pero con la esperanza de que al haber interrelación orgánica
con varias disciplinas, surja entonces la nueva disciplina del turismo:
la ciencia social de los viajes; pero : ¿cómo se deben unir
orgánicamente las disciplinas que se relacionan con el turismo?
¿cómo elaborar conceptos que interpreten de manera fiel los
hechos turísticos?
El
enfoque actual en la mayoría de las Facultades de Turismo consiste
en la preparación primero del protocolo de investigación
(plan y programa de trabajo). Allí se explica lo que se intenta
hacer para obtener resultados. Se hace el planteamiento del problema, se
investiga la literatura existente sobre el asunto para encontrar las bases
de un cuerpo referencial o marco teórico de alguna disciplina o
disciplinas que tienen que ver con esa investigación; luego se establece
los objetivos y se cuantifican las metas, para finalmente explicar la metodología
con sus cronograma de trabajo y los recursos necesarios para llevar a cabo
la investigación.
No
hay duda entonces que desde la academia se estaría gestando con
los trabajos de grado, las tesis de maestría y doctorado, los fundamentos
para que dentro de varios años se comience a generar esta nueva
ciencia, lo cual servirá como base para mejorar las políticas
turísticas, elevando los beneficios y disminuyendo los impactos
o costos sociales.
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