1. Introducción
El territorio representa
un conjunto de relaciones sociales, lugar donde la cultura y otros rasgos
locales no transferibles se han sedimentado, donde los hombres y las empresas
actúan y establecen relaciones, donde las instituciones públicas
y privadas mediante su accionar intervienen para regular la sociedad (Camagni,
1991). Región es el espacio territorial en el que se materializan
las fuerzas mundiales, nacionales, regionales y locales (Ortegón
Espadas, 2000). El concepto de la glocalidad puede derivar del término
“glocal” también usado para señalar que tanto la localización
de lo global como la globalización de lo local
La revalorización
del espacio local como la instancia donde se interrelacionan los actores
del gobierno y la sociedad deja de manifiesto la necesidad de generar capacidades
políticas y de poder de los gobiernos locales para facilitar la
participación ciudadana en el diseño de las políticas
públicas mediante la apertura de canales de comunicación.
El ambiente local se entiende como el conjunto de instituciones públicas,
privadas y agentes locales que interaccionan e interrelacionan en un espacio
abierto y que puede dar lugar a procesos de eficiencia colectiva definidos
como las ventajas competitivas derivadas de las economías externas
y de la acción conjunta de loa agentes.
2. La economía
local como base del desarrollo local
En 1983 surgió el
término de globalización acuñado por Levitt como el
concepto de mercadotecnia, para referirse a los mercados de productos localizados
fuera de los países donde las corporaciones residían y que
excluían obviamente a los países comunistas. Los cambios
en la tecnología que estaban teniendo lugar en el mundo lograron
que la globalización fuera una realidad.
El colapso de la economía
socialista y la implosión estratégica de las economías
de mercado que abandonan el modelo de desarrollo centrado en el Estado
nación y basado en la industrialización por sustitución
de importaciones, dieron lugar a una transformación cualitativa
de los procesos de desarrollo económico impulsados por una competencia
abierta entre localizaciones ubicadas en distintas partes del mundo, dando
lugar a una globalización de los procesos económicos. El
desarrollo en la globalización han sido en general capitalocéntrica
porque sitúa al capitalismo “en el centro de las narrativas de desarrollo,
tendiendo en consecuencia, a devaluar o marginar cualquier posibilidad
de desarrollo no capitalista"( Graham
y Gibson 1996:146).
El neoliberalismo disuelve
las fronteras nacionales a favor de un proyecto global mediante la ejecución
de un programa de reestructuración económica que conlleva
la reestructuración política que redistribuye el poder entre
el Estado y la sociedad hacia los grupos locales con mayor orientación
transnacional. Así, las economías nacionales que tienen como
marco de referencia los procesos económicos mundiales, se integran
cada vez más a los mercados globales y no estos a las instituciones
de la sociedad local. Bajo este modelo neoliberal de globalización
económica, la dinámica económica privilegia el sector
privado en la competencia por el dominio de los mercados. Esta competencia
no solamente es entre las empresas sino también entre los sistemas
más eficientes de regulación estatal con ofertas fiscales
y de servicios públicos que se ajusta a los factores de producción
que bajo una movilidad perfecta y gratuitidad, distribuyen las actividades
económicas y las ubican en localidades que son más competitivas
en el espacio económico global.
La arquitectura de la economía
global se fundamenta en una red interactiva que forma un sistema de varios
niveles interrelacionados para dar respuesta a los crecientes imperativos
de una economía más globalizada requieren del desarrollo
de potencialidades locales y regionales y de sistemas de cooperación
en las localizaciones intra-regionales. La globalización económica
que impone áreas de integración regional e instituciones
supranacionales tiene un impacto evidente en la formación de nuevas
naciones y en las funciones del Estado a partir del avance de los procesos
de descolonización y separación, de una evidente erosión
de los sistemas de seguridad nacionales que inciden en sentimientos de
identidad nacional, regional o local.
Con la adopción de
las políticas económicas neoliberales, la economía
adquiere más importancia y acota la política, de tal forma
que
la ideología de los partidos políticos es muy similar, con
leves diferencias en la incorporación de las experiencias y expectativas
locales en torno a un núcleo fuerte. Tal como lo señala
Friedman
(1999:87) con la metáfora del “golden straitjacket” que
“limita las opciones políticas
y de política económica de aquellos en el poder hacia parámetros
relativamente ajustados. Por eso resulta cada vez más difícil
actualmente encontrar diferencias reales entre los partidos oficialistas
y de la oposición en aquellos países que han adoptado el
Golden Straitjacket, sus opciones políticas se ven reducidas a Pepsi
o Coca – hacia leves matices en el gusto, leves matices en las políticas,
leves alteraciones en el diseño para incorporar las tradiciones
locales, algunas concesiones aquí o allí, pero nunca ninguna
desviación importante del núcleo duro de las normas de oro”
La nación cosmopolita
funciona solamente con una democracia cosmopolita que se mueve en dirección
mundial pero que también desciende a las organizaciones sociales
locales.Las formas de globalización de lo local se transforman en
fuerzas políticas en defensa de los lugares y sus identidades, mientras
que las formas de localización de lo global se transforman en movimientos
que los locales pueden utilizar para sus propios fines.
La hegemonía transnacional
capitalista del sistema corporativo que concentra más poder económico
y político que muchos Estados contemporáneos, asegura la
continuidad de los procesos de globalización a través de
la ideología de nueva cultura que orienta a las elites locales.
El capital transnacional se beneficia de la colaboración de las
elites dirigentes locales, las que a su vez se distancian de sus bases
locales, dando lugar a un vacío de poder que genera conflictos.
Las tecnocracias locales están más estrechamente relacionadas
con las redes de las instituciones transnacionales que con las redes de
las instituciones nacionales a las que imponen autoritariamente sus decisiones
y políticas.
De acuerdo a Wallerstein
(1998), las relaciones económicas del centro con los países
semiperiféricos y periféricos dependen de tres factores estratégicos:
el grado en que sus industrias sean importantes o fundamentales para el
funcionamiento de las cadenas de mercancías clave, el grado en que
los países sean importantes o esenciales para sostener un
nivel de demanda efectiva para los sectores de producción más
rentables, y el grado en que los países sean importantes en decisiones
estratégicas (localización, poderío militar, materias
primas, etc.). Bajo un nuevo arreglo geoeconómico que modifica las
economías centradas en el estado nación, las unidades de
producción territorialmente organizadas son sustituidas por la formación
de cadenas de valor agregados que abren la competencia entre los clusters
locales, las ciudades y regiones organizadas para generar espacios funcionales
de aglomeramientos transfronterizos.
En cada una de las regiones
avanzadas y plurales por igual del sistema capitalista internacional, los
procesos de adelgazamiento industrial, reestructuración y relocalización
han sido justificados por la amenaza y demandas de la competencia global.
Con respecto a la competitividad basada en el precio se determina en función
de los costos locales en relación a los costos foráneos.
Para los clusters y empresas locales con orientación al mercado
globalizado, las normas globales señalan un marco de referencia
de sus niveles de competitividad. Existen ciertos factores no precio que
inciden en competitividad y que significan las funciones del ambiente,
del entorno y de las instituciones en el desarrollo de capacidades competitivas,
otorgan relevancia a los factores espaciales y geográficos que se
materializan en un determinado territorio como elementos estratégicos
que abren oportunidades de desarrollo a partir de las características
específicas de la localidad.
Cuando un productor final
de bienes es dueño de la unidad de producción de componentes
localizada en un país desarrollado, la forma organizacional es una
integración vertical, mientras que la unidad de producción
de insumos intermedios localizada en los países menos desarrollados
la forma organizacional es una integración con una vertical inversión
extranjera directa que genera comercio internacional intrafirma. Las empresas
de los clusters locales que mejor se integran y se posicionan en las cadenas
globales de valor agregado, siempre orientan sus operaciones de producción
y distribución alrededor de una empresa líder para acceder
a los mercados globales y de quienes reciben incentivos de aprendizaje
e innovación tecnológica. El aprendizaje por interacción
intraregional entre empresas locales organizadas en clusters, es un sistema
de innovación dinámico que como economía de innovación
desarrolla ventajas competitivas y mejora su posicionamiento en la economía
global.
Los procesos económicos
de globalización conlleva ciertos arreglos estructurales que
incorporan a distintos agentes conjuntamente con los actores públicos.
para el establecimiento de normas y estándares técnicos,
laborales, ambientales, sociales, de protección infantil, etc.,
como la norma SA 8000 Ethical Trade Initiative considerada de la quinta
generación de estándares, que tienen impacto en los clusters
y emplazamientos locales.
El análisis del fenómeno
de la globalización económica y su impacto en las formas
de gobernabilidad se hace bajo los enfoques por demás insuficientes
del neoliberalismo, el globalicrítico, desde la perspectiva de la
integración regional, sus interacciones con las ubicaciones locales
y el énfasis en lo intergubernamental de la regulación de
políticas de globalización económica.
La globalización no
es un proceso unilineal que transforma las estructuras de governance de
producción, distribución y consumo del nivel de las economías
nacionales en una economía global, sino que también en forma
paralela se desarrollan estructuras de governance privadas globales tales
como la formación de sistemas de redes globales de valor agregado
y quasi jerarquías para integrar a los emplazamientos locales en
los procesos de producción, distribución y consumo de los
mercados mundiales.
La coherencia entre las acciones
internacionales, nacionales y locales asegura ciertos beneficios a los
países en desarrollo mediante su integración en la economía
global, por lo que las reformas a los gobiernos nacionales tienen que acompañarse
con reformas en los gobiernos locales y las correspondientes en las instituciones
internacionales para fundamentar una regulación internacional más
coherente.
Varias organizaciones multilaterales,
como la FAO, alertan a los Estados la urgente necesidad de revertir las
políticas impuestas por el “Consenso de Washington” cuyo impacto
ha sido desastroso para las economías locales. La crisis de los
Estados Latinoamericanos se agudiza en la década de los noventa
con la ruptura de las alianzas con los sectores populares para incorporarse
a los procesos económicos y socioculturales articulados con la globalización,
a costa de la desarticulación de las economías locales, dando
como resultado la profundización de las características de
una sociedad dualista: sectores socioeconómicos incrustados en la
modernidad y los procesos de globalización, y sectores desarticulados
con bajos niveles de competitividad y sin posibilidades de mejorar su desarrollo,
condenados a una dependencia tecnológica, financiera, etc.
Los
acelerados procesos de globalización están originando nuevas
formas de particularización, flexibilización, fragmentación
y localización. Las grandes corporaciones transnacionales promueven
la flexibilización laboral mediante acciones de chantaje sobre los
gobiernos locales a quienes amenazan con retirar sus inversiones mientras
que las remuneraciones como salario ofrecidas a los trabajadores desvalorizan
el trabajo y profundizan los índices de pobreza.
Al
mismo tiempo que la cultura se vuelve más homogénea en las
ciudades globales, también ocurren procesos de diferenciación
cultural, dando lugar a procesos de desterritorialización de culturas
con el florecimiento de culturas locales. Por lo tanto, las diferencias
culturales y económicas son representativas de las grandes ciudades
globales Las personas experimentan cada vez más diferencias culturales
debido a la glocalización y junto con la fragmentación crean
retos de identidad, inseguridad, ansiedad, incertidumbre Los procesos sociales
y políticos condicionan los avances tecnológicos y económicos
de la globalización que se acompaña de nuevos patrones de
desigualdad y polarización.
La
transferencia del poder del capital del Estado-nación al espacio
global requiere el diseño de instituciones supranacional para escapar
del control de las instituciones locales y nacionales. En el otro extremo,
el proteccionismo trata de desarrollar un mercado interno, proteger el
empleo, fortalecer las empresas locales, mejorar la eficiencia que les
permita afrontar la competencia externa y evitar la dependencia de otros
países. Los negocios locales proveen empleo a la gente local, quien
pagan los impuestos locales para mantener la infraestructura pública
y para la provisión de los servicios públicos y sociales,
que confronte los estándares del medio ambiente y los sociales,
que participen en la vida comunitaria y compitan justamente con negocios
similares en mercados que no tienen jugadores dominantes.
Las
inversiones directas extranjeras contribuyen al desarrollo local si invierten
en infraestructura y servicios, en actividades que tienen efectos de “derrame”mediante
la creación de empleo, desarrollo de capital humano, desarrollo
de tecnología y no crean grandes desigualdades con respecto a las
empresas locales. La dotación de capital humano es exógena
y se asume que es útil como insumo de los procesos de innovación
que impulsa los procesos de crecimiento. La política industrial
en los países menos desarrollados debe orientarse a apoyar las inversiones
extranjeras y las transformaciones industriales pero asegurando que los
productores locales puedan competir. Se requiere de un Estado fuerte y
una política industrial que apoye a los gobiernos locales en el
desarrollo de clusters sectoriales.
Las
fallas en la prevención y administración del impacto negativo
de las fuerzas globales actúan en las realidades locales y encuentran
medios culturalmente apropiados para responsabilizar a las instituciones
para ser más democráticas, eficientes y que rindan cuentas
al bien público. Es esencial que la democracia y la transparencia
estén igualmente organizadas a nivel popular en los niveles locales
afectados por las intervenciones de las Instituciones Financieras
Internacionales.
Según
Acconcia
(2000), la inversión pública puede ser en bienes públicos
puros e impuros, atendiendo al grado de rivalidad en su uso. Los bienes
públicos puros tienen la particularidad tienen la particularidad
de no presentar rivalidad, mientras los bienes públicos impuros
presentan cierto grado de rivalidad en su uso. En términos geográficos,
los bienes públicos pueden ser locales, regionales o nacionales.
Así, la rivalidad parcial en el uso y la localización de
los bienes públicos son aspectos relevantes que sugieren interesantes
consecuencias en el producto de largo plazo que pueden explicar las diferencias
entre las regiones subnacionales. Para corregir esta falla han incrementado
el costo de capital y han involucrando así a los inversionistas
locales en sus programas de rescate quienes buscan la rápida recuperación
mediante intereses más elevados.
En
la relación entre lugar y cultura, los lugares son creaciones históricas
que se deben explicar, no asumir, y en esas explicaciones se describen
las formas en que la circulación global de capital, conocimiento
y medios de comunicación configuran la experiencia de la localidad.
Desarrollo
local
La
referencia espacial del desarrollo se ha movido del nivel nacional con
el debilitamiento del Estado nación al nivel supranacional y local
con el fortalecimiento de los bloques regionales de integración
y con la descentralización de funciones en los gobiernos locales.
La referencia espacial del desarrollo se ha movido del nivel nacional con
el debilitamiento del Estado nación al nivel supranacional y local
con el fortalecimiento de los bloques regionales de integración
y con la descentralización de funciones en los gobiernos locales.
Los vínculos que explican las diferentes relaciones económicas,
sociales, políticas, etc., existentes entre las localidades, regiones,
países y globalidad se han analizado desde dos enfoques teóricos,
el dependencista y el desarrollista.
El
"desarrollo local" conceptualizado como un paradigma teórico tiene
su origen en los distritos industriales de Italia en el análisis
del carácter endógeno del desarrollo y sus relaciones de
cooperación y competencia con la organización industrial
(Becattini, 1992; y Bagnasco & Trigiglia, 1993). Las investigaciones
de A. J. Scott, M. Storper y R. Walker sobre el crecimiento de Los Angeles,
California concluyeron que la concentración en determinadas formas
territoriales de pequeñas empresas favorece las economías
de escala y flexibiliza al sistema productivo. Estas formaciones territoriales
son conceptualizadas como "tecnopolos" o "polos de crecimiento" (Storper
1988) como "entornos o ambientes generadores de innovación" (Dosi
y Salvatori 1992). García Delgado (1999) y Calderón &
Dos Santos (1999) estudian el desarrollo local como escenario del Estado
neoliberal. Arocena (1999) analiza el modo de desarrollo, el sistema
de actores locales y la identidad local como variables del desarrollo local.
El
posdesarrollo incluye las formas de integración entre lo local y
lo nacional que estén determinadas por el intercambio igual
y que no impliquen marginalidad para las unidades territoriales menores.
La inclinación del posdesarrollo sobre "el lugar", la ecología
política y la geografía posmoderna al estudiar la globalización,
permite reconocer los modos de conocimiento y modelos de naturaleza basados
en lo local (Escobar, 2000.:172). El objeto local, de acuerdo a Bourdin
(2000)se expresa en cuatro visiones que denomina “la vulgata localista”,
“lo local necesario” que incluye lo “local interaccionista”, “lo local
heredado”, y “lo local construido” . Estos modelos locales de desarrollo
desafían "lo inevitable" de la penetración capitalista con
los procesos de globalización y que por lo tanto, se puede decir
que todo lo que surge de la globalización encaje en el guión
capitalista.
“...
la naturalidad de la identidad capitalista como plantilla de toda identidad
económica puede ser puesta en cuestión" (Graham y Gibson
1996:146) por diversas opciones de desarrollo económico propias
del mismo posdesarrollo que valoran los modelos locales no necesariamente
complementarios, ni opuestos ni subordinados al capitalismo.
Las
instituciones se constituyen en las instancias mediadoras que vinculan
las políticas macroeconómicas con los agentes económicos
y sociales en el ámbito del desarrollo local que se relaciona con
la esfera pública, particularmente en la dotación de bienes
y servicios públicos requeridos. En los procesos de preinstitucionalización,
las organizaciones innovan independientemente buscando soluciones técnicas
viables a los problemas locales. La calidad de las instituciones locales
junto con el desarrollo de instituciones sociales y jurídicas contribuyen
al incremento de la productividad de la fuerza de trabajo, reducen los
conflictos sociales, etc.
La
estrategia de crecimiento se orienta hacia el desarrollo local basado en
los proyectos municipales impulsados por los actores locales. Los municipios
orientan su desarrollo económico en función de las estrategias
del mercado, por lo que la satisfacción de los requerimientos y
demandas de los agentes económicos tiene como finalidad incrementar
la competitividad mediante políticas que articulen los esfuerzos
locales con los nacionales, y estos a su vez con los globales.
La
estructura política local involucra a los individuos en instituciones
locales de gobierno y de gestión de bienes públicos. Los
grupos subordinados a las elites locales buscan el apoyo de las elites
nacionales mediante petición más que organizarse en grupos
de resistencia por la implicación de los costos fijos. Además,
las elites locales tienden a coludirse más que las nacionales para
capturar las agencias locales mediante compromisos de agendas políticas.
El
desarrollo humano se manifiesta en el espacio del desarrollo local como
la expresión del capital social que resulta de la participación
de todos los agentes económicos y actores políticos en los
diferentes procesos de decisiones.
El
sistema redistributivo territorial sobre la base de las iniciativas y aportaciones
locales “no es compatible con el objetivo de equidad” (Finot,
2000). En vez de sostener el crecimiento económico y una mayor
igualdad social, la modernización de las sociedades del tercer mundo
produjo varias consecuencias negativas no esperadas tales como el prematuro
incremento de los estándares de consumo con muy poca relación
a los niveles locales de productividad; la bifurcación estandarizada
entre las elites capaces de participar en el consumo moderno y masas concientes
de ello pero excluidas, presiones migratorias en tanto que los individuos
y sus familias buscan ganar acceso a la modernidad moviéndose directamente
a los países de donde proviene la modernidad (Portes,
1997).
Los
procesos locales y regionales requieren de una transformación sustancial
de las relaciones negociadas entre los agentes económicos y los
actores políticos. Las inversiones extranjeras, por ejemplo, son
menos comprometidas con las economías locales, no se sujetan a las
regulaciones o las rechazan y son menos pegajosas que las nacionales. Hasta
ahora se establecen estos estándares y normas en forma muy desordenada
en función de sistemas de incentivos que provienen de los intereses
de una constelación multiforme de actores privados, grandes corporaciones
transnacionales empresas y clusters locales, consumidores, científicos
sindicatos y organizaciones no gubernamentales dentro de las redes de políticas
globales .en procesos de cooperación y conflicto entre los actores
involucrados en situaciones donde las empresas se ven obligadas a adoptar
normas por la presión de los otros actores.
Para
lograr una mejor racionalización de los recursos para el desarrollo
económico y social local, se requiere un sistema de información
que despliegue el potencial. El diseño e implantación de
programas de desarrollo local integral tiene que considerar la pluralidad
e inclusión de los intereses de los agentes económicos y
actores políticos, a efecto de establecer acuerdos y compromisos,
así como coordinar los esfuerzos de todos en forma eficiente. La
administración eficaz de los recursos financieros y naturales en
el ámbito local representa una acción relevante del
gobierno que se proponga como meta el desarrollo local.
El
desarrollo local debe pivotar sobre la base de interacciones comunitarias
solidariamente comprometidas, en forma activa y continuada, independientemente
de que existe contigüidad territorial y física. Es en las mismas
comunidades donde se encuentran grandes reservas de organización
político social para la promoción del desarrollo local. Los
derechos fundamentales y políticamente relevantes para la gestión
sustentable del desarrollo local son el derecho a la identidad, al territorio,
a la autonomía y a su propia visión del desarrollo.
Gobernabilidad
local
La
gobernabilidad tiene varias dimensiones entre las cuales se cuentan la
política, económica, social, cultural, etc., las cuales se
presentan en diferentes escalas: local, regional, nacional y global. La
lógica territorial de la gobernabilidad, también denominada
como “gobernancia del terrritorio” delimita el espacio de aplicación
en términos como gobernabilidad local o regional. (Cuadro1).
Por
lo tanto, la gobernabilidad de la sociedad presenta desafíos de
cooperación para la regulación en todos los niveles: global,
internacional, regional, nacional y local en las áreas económicas,
políticas, sociales, culturales, etc. Por lo tanto, es necesario
que exista coherencia y agregación entre los diferentes niveles,
en donde las acciones nacionales deben ser tener correspondencia con las
decisiones locales y estar respaldadas por acuerdos internacionales. La
participación de las instituciones y los actores en las situaciones
políticas locales crean las condiciones necesarias para el diseño
de los arreglos institucionales que faciliten la gobernabilidad. (Cuadro
2)
El
desafío de la globalización no es detener la expansión
de los mercados globales sino encontrar las reglas y las instituciones
de una governance mejor –local, regional, nacional y global- para preservar
las ventajas de los mercados y la competencia global pero también
para proveer los recursos comunitarios y medioambientales suficientes para
asegurar que la globalización trabaja para la gente y no solo reglas,
instituciones y prácticas establecidas que sientan los límites
y los incentivos para el comportamiento de los individuos, las organizaciones
y las empresas” (Martínez, 1999, citada por Prats, 2001). La governance,
no se refiere solo a las organizaciones gubernamentales porque enmarcan
y entrelazan una serie interdependiente de actores que comprende los gobiernos,
los actores de la sociedad civil y el sector privado, tanto en el ámbito
local, nacional e internacional (PNUD, 1997, citado por Prats, 2001).
Con
el desmantelamiento de la economía social del modelo del estado
de Bienestar, el nuevo modelo de Estado neoliberal se torna intervencionista
y regulador para proteger los grandes intereses hegemónicos de las
grandes corporaciones transnacionales y sus aliados los Estados imperiales,
siempre contando con el apoyo sumiso de las elites gobernantes locales.
Son los gobiernos nacionales quienes bajo un esquema de cobertura intergubernamental
y multilateral, los responsables de resolver los problemas de gobernabilidad
mediante la delegación de competencias a las instituciones y organismos
internacionales. De hecho, las transformaciones en las competencias y funciones
del Estado nación ha dado lugar a que también se presenta
una nueva formulación de competencias y funciones en los demás
niveles de gobierno, sobretodo los locales y municipales.
Es esencial que la democracia
y la transparencia estén igualmente organizadas a nivel popular
en los niveles locales afectados por las intervenciones de las Instituciones
Financieras Internacionales. La información hacia las sociedades
locales debe ser sistemática. Las intervenciones de las Instituciones
Financieras Internacionales deben ser objeto de debate y de la intervención
parlamentaria nacional. Esto significa poner en tela de juicio el actual
sistema de condicionalidades contrarias a la idea de cooperación
como también al restablecimiento del equilibrio entre los desiguales
vínculos existentes entre países ricos y países en
desarrollo. Las condicionalidades de la cooperación son perversas
porque atan los destinos de los pueblos a una relación de dependencia
al desincentivar la capacidad para solucionar los propios problemas.