Parteras como replicadoras de la informacion  preventiva sobre VIH/SIDA

María De la Luz Sevilla Gonzalez
  Doctora en Antropología Social.
Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.
México

Nelson Eduardo Alvarez Licona
Doctor en Antropología Social.
Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.
México

 
 
 

Introduccion
 
 

La epidemia del VIH/SIDA en las poblaciones indígenas de México debe ser enfrentada tomando en consideración una serie de factores que forman parte de la estructura que entreteje las relaciones sociales presentes en las comunidades indígenas que se encuentran en condiciones de Muy Alta Marginalidad y viviendo en pobreza extrema, como es el caso de las comunidades nahuas de la sierra de Zongolica en Veracruz. Conocer estas condiciones de vida es lo que permite diseñar modelos de intervención apropiados para las comunidades a quienes están dirigidos los modelos socioeducativos con los que busca detener al avance de este problema de salud que afecta a millones de personas en el mundo. Para poder diseñar modelos socioeducativos apropiados ha de tomarse en consideración los estilos propio de los modos de vida, por lo que la pobreza que en algunos lugares llega a ser extrema; la marginalidad que en estas comunidades se encuentra en niveles de Muy Alta; la falta de alternativas para la obtención de los recursos mínimos para la subsistencia, que obliga a que en estas comunidades sea muy alta la expulsión de migrantes, de una población mal e incluso sin información sobre las enfermedades de transmisión sexual; el alcoholismo que incrementa la violencia entre una población resentida y no resignada a un abandono de siglos; la desnutrición y el hambre que ha llevado a la adaptación de cuerpos raquíticos y empequeñecidos; las relaciones coloniales que mantiene la sociedad nacional con las comunidades indígenas del país; el aislamiento que llega a la incomunicación en época de lluvias de las comunidades de la sierra; el analfabetismo que en algunos poblados llega al 70% en mayores de 15 años; la falta de servicios de salud eficientes que cubran de manera efectiva las necesidades reales de la población indígena;  las prácticas de riesgo; la transculturación y el sincretismo que se manifiesta en prácticas sociales con una lógica que nos puede parecer extraña y que forma parte de los elementos de identidad colectiva de estas poblaciones.

 
 

Sin tomar en cuenta estas condiciones de vida, no se pueden diseñar modelos de intervención que se correspondan a las necesidades reales de las poblaciones indígenas en las que se piensa intervenir, es por esto que el diseñar modelos socioeducativos en comunidades indígenas, requiere de un trabajo de análisis que parta del estudio de estas poblaciones, para que sean las mismas comunidades indígenas quienes nos desvelen los caminos que habrá que recorrer para que los modelos socioeducativos puedan incidir en el cambio de prácticas, para detener el desarrollo de esta enfermedad en las comunidades indígenas del país. Por esto es importante retomar la recomendación que se hace en la Rev. de Salud Pública (Rico, 1995: 163), sobre el hecho de que si bien mediante la educación se combate la epidemia, el conocimiento que se deriva de la información no es suficiente para modificar las prácticas de riesgo. De manera que se considera necesario crear un sentido de percepción del riesgo y crear la conciencia de que la prevención depende de cada uno.
 
 
 

El diseño de este tipo de modelos socioeducativos se basa en el reconocimiento de los distintos canales mediante los cuales circula la información hacia, y dentro de, la misma comunidad; así como del reconocimiento y capacitación a los sujetos que gracias a su prestigio dentro de la misma comunidad lleven a efecto la transmisión de la información, tomando en consideración que son estos sujetos quienes en base a su prestigio pueden incidir en el cambio de prácticas. Es por esto que se propone que el diseño de estos modelos dirigidos a comunidades indígenas deben de basarse en los sistemas y sujetos que tradicionalmente han estado encargados de realizar estas funciones dentro de la comunidad, por lo que es importante basarse en los mecanismos y las vías que ya existen para la atención a las funciones y alteraciones ginecológicas. Mecanismos eficientes que son los mismas sobre los que se ha fincado la transmisión de la memoria indígena.
 
 
 
 

Materiales y Metodos
 

 Los resultados de la investigación que se presenta se baso en el trabajo realizado en la comunidad nahua de la sierra de Zongolica, Veracruz, entre el mes de noviembre de 1999 y el mes de abril del año 2 000. La investigación tuvo como objetivo fundamental el que a partir de una experiencia concreta con una comunidad indígena se pudieran crear la bases que a manera de metodología sirviera de orientación a los profesionales que trabajan con comunidades indígenas. Así mediante el diseño de un modelo de intervención apropiado para la comunidad que se estudiaba, se llegó a una serie de conclusiones que se podían generalizar y así proponer un modelo que sirviera de Guía de Orientación Metodológica para el diseño de modelos de intervención para las comunidades indígenas, dirigida a informar sobre el VIH/SIDA. Este material se realizó para apoyar a los profesionales que participaran en este tipo de trabajos.
 
 
 

La investigación inició con una minuciosa revisión de material estadístico y bibliográfico que existe sobre la comunidad estudiada y sobre el tema de manera general. Por lo que fue muy valiosa la información que reporta en el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática, INEGI, (1995) ya que nos da información sobre las condiciones de que privan en estas comunidades, de estas fuentes se obtuvieron los niveles de escolaridad, analfabetismo, porcentaje de monolinguismo y condiciones de vivienda como: si cuentan con luz eléctrica, agua entubada, drenaje, tipo de piso, número de habitantes por vivienda, etc.
 
 
 

En el Instituto Nacional Indigenista se consultaron mapas actualizados con la ubicación de municipios, localización de grupos indígenas de acuerdo a las lenguas, carreteras y caminos de la zona, grado de expulsión de migrantes, e índices de marginalidad por municipio.
 
 
 

Se realizo una revisión bibliográfica, tanto del grupo étnico, como de la zona de estudio, históricos y etnográficos; particularmente fueron revisados todos los trabajo posibles sobre la implementación modelos socioeducativos dirigidos a comunidades indígenas, independientemente del grupo étnico al que se dirigió. Así también fue necesario conocer los programas comunitarios que se estaban implementando en la zona de trabajo, particularmente los realizados por el sector salud..
 
 
 

El trabajo de campo realizado mediante técnicas de observación participante y entrevistas semidirigidas, duro 5 meses; en los que se mantuvo una intensa interacción con un grupo de 40 parteras - curanderas, de diferentes comunidades de la sierra.
 
 
 

Se realizaron 48 entrevistas abiertas y semidirigidas basadas en guías de entrevista diseñadas para la población a quien iba dirigida. Así se diseñaron 3 tipos de guía:
 
 

1) Para la población indígena en general y para los trabajadores de diferentes instituciones que no pertenecieran al sector salud, que radicaban en Zongolica.

2) Para los trabajadores del sector salud, médicos y químicos, tanto de instituciones del estado, como particulares.

3) Para parteras y médicos tradicionales.

 En la selección de los sujetos entrevistados se consideraron las siguientes variables:

 
A) Hombre - mujer.

B) Estado civil: casados y solteros.

C) Ubicación geográfica: personas que residen en el pueblo de Zongolica (cabecera del municipio y con infraestructura hospitalaria); y personas que residen en comunidades aisladas de la sierra.

D) Para las personas que residen en las comunidades de la sierra, se consideró además: si contaban con cobertura de servicios médicos proporcionados por el estado; o no contaban con ese tipo de servicios en su comunidad.


 
Esta información fue la base del diseño para elaborar el modelo de intervención y de la elaboración de la guía; ya que proporcionó el diagnóstico acerca del conocimiento que en estas comunidades se tenía respecto al VIH/SIDA. También nos permitió hacer el reconocimiento de las necesidades que existían en estas comunidades respecto a la información que sobre esta enfermedad requerían. Estos datos, junto con la observación participante mostraron las vías mediante las cuales se trasmite la información hacia el interior de las comunidades; la forma como esta se trasmite; y a los sujetos que gozan del prestigio para que esta sea atendida por la población indígena.

 
 
 
 

Lo Indigena, una consideracion necesaria.
 
 

Dice Bonfil Batalla (1994), que la presencia de lo indígena en México no solo está en la gran variedad de culturas que florecieron y que se manifiestan en los 56 idiomas y sus variables dialectales que se hablan en el país. Lo indígena aparece también en este constante aflorar de lo mesoamericano; no como una gran cantidad de rasgos culturales aislados y provenientes de la cultura original y previa a la conquista europea; sino mas bien como la muestra de que existe un substrato en el cual esta presente una forma de interpretar la realidad, que es diferente a la que se nos ha enseñado en la cultura occidental y que existe desde hace milenios en este país.
 
 
 

Este substrato es precisamente la cultura en la cual se gestaron una serie de pueblos que compartían un territorio común, que si bien adquirieron rasgos que los hacían particulares, también es cierto que estos pueblos compartieron elementos culturales, ya que son el resultado de un mismo proceso civilizatorio. Este pasado civilizatorio común, también incluye las formas de dominación a las que fueron sometidas las diferentes culturas que ya poblaban, desde milenios antes de la conquista española, estos territorios.
 
 
 

Tratar lo indígena en México, lleva a hablar de la pluralidad étnica, y hace necesario entre otras cosas, hablar de la orografía agreste de este territorio prácticamente formado de montañas, que han permitido la existencia de “Regiones de Refugio” como las llamara Aguirre Beltrán (1973), donde han vivido en importante aislamiento, una serie de pueblos indígenas. Quienes por un lado han mantenido elementos culturales propios y provenientes de las culturas mesoamericanas; y por otro, el que estas comunidades se encuentren alejadas del desarrollo del país, y sin la posibilidad de generar un proceso civilizatorio propio, al estar ligadas a la sociedad nacional mediante relaciones coloniales impuestas desde la conquista por los grupos de poder; quedando olvidadas por las políticas de desarrollo, y muchas de ellas en condiciones de “Muy Alta Marginalidad”.
 
 
 

Pero hablar de los indígenas o de lo indígena, es ir mas allá de los rasgos culturales, es reconocer que esta categoría nació en la relación colonial que se estableció una vez que se da la conquista, donde la sociedad que resulta triunfante establece una relación colonial hacia las sociedades que resultan sometidas, así la categoría de indio o indígena es el resultado de una caracterización que establece el grupo dominante, borrando de esta manera la diferenciación que existía entre los pueblos que poblaban estas tierras: son indígenas todos los americanos, por lo tanto son lo mismo, no existe una diferenciación y su ubicación o reconocimiento se establece en base a la descalificación que hasta la fecha se mantiene. "La categoría "indígena" hace referencia al sector sometido dentro de una situación colonial, y nada tiene que ver con el contenido especifico de las culturas indígenas. En los albores de la colonia, el "natural" era pagano e idólatra -y así se racionalizaba y justificaba el régimen que lo sometía-; hoy, el indio puede ser cristiano o protestante, habrá dejado de ser idólatra, pero está considerado atrasado o flojo o vicioso, en fin: étnicamente desigual (inferior), que es la condición para racionalizar la situación colonial" (Bonfíl: 1995: 365).
 
 
 

Lo indígena debe de ser entendido no solo en base a las características culturales donde se pueden observar la preservación de rasgos propios de la culturas aborígenes, que en todo caso manifiestan esta insistente lucha por no dejar de ser. El indio nace en la irrupción brutal de la conquista europea. Y es importante reconocer el carácter colonizador que tiene la interacción que se da entre los grupos colonizadores y las poblaciones que quedaron sometidas al proyecto de vida impuesto, donde los rasgos de las culturas mesoamericanas adquirieron un nuevo significado: el de una cultura mutilada, sin un referente que mantenga continuidad como proyecto propio y autónomo de desarrollo.

 
 
Es en base a este carácter colonizador, que se mantiene la justificación y las formas de interacción que manifiestan el continuo de las formas de colonización de esta realidad social. Independientemente que estemos o no de acuerdo en que se mantenga, es una realidad social que hay que tomar en cuanta para el diseño de los modelos de intervención socioeducativa, si se pretende hacer llegar la información a estos grupos humanos.

 
 
 

 Las Parteras
 

 La práctica de la partería en el México prehispánico, era entendida como un trabajo muy prestigiado, Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las Cosas de la Nueva España, aporta un relato de esta práctica, donde muestra el trato que recibían estas mujeres: "Persona honrada y digna de veneración" (1999: 374), y la forma como desarrollaban su labor.

 
 
La importancia de las parteras también fue reconocida en la Nueva España, y en un intento de enfrentar los problemas de salud que existían, se creó "un esquema de especialistas en medicina, en el cual aparece en primer término el médico; en segundo, el cirujano; en tercero, el sangrador-barbero; en cuarto, el boticario, y finalmente, en quinto la partera" (Quezada, 1989: 15). La vigilancia y supervisión de estas profesiones queda a cargo del Tribunal del Protomedicato, ante el cual se debería presentar un examen que acreditara el conocimiento y por lo tanto avalara el derecho a ejercer este tipo de oficios. Aunque las parteras se contemplaban dentro de los especialista que deberían registrarse y evaluarse en el protomedicato, esta práctica no estaba controlada y se ejercía con plena libertar, tanto en España como en la Nueva España. Este tribunal funcionó hasta 1831.

 
 
La importancia de las parteras o comadronas también fue reconocida en la Nueva España por la iglesia, quien les dio el encargo de salvar el alma del feto en peligro de muerte. En los siglos XVIII y XIX en México, nos encontramos por un lado a la iglesia preocupada por el aborto y la salvación del alma del feto, a la vez que los médicos mantenían una obstinada lucha para quitar de manos de las parteras los alumbramientos (Dávalos, 1996: 196).

 
 
La medicina científica no iba a poder quitar de las manos de las parteras el alumbramiento de las mujeres, ya que no existía la infraestructura que las pudiera substituir. Muchas de las mujeres en México no tenían otra alternativa diferente a las parteras empíricas, condición que aún hoy se mantiene en alguna comunidades indígenas del país.

 
 
En México el programa de capacitación para parteras empíricas se inició en 1937, en Torreón Coahuila, y este programa piloto se extiendió a todos los Servicios Médicos Ejidales de la SSA, creados en 1934. De 1978 a 1982 se implementó un programa que incorporaba a las parteras empíricas al programa de salud rural y extensión de cobertura, capacitándolas en planeación familiar. Existía además otros programas de capacitación como los del IMSS-COPLAMAR ahora IMSS-SOLIDARIDAD y el programa de capacitación del Instituto Nacional Indigenista (Senties, 1991: 340).

 
 
En 1989 la Secretaría de Salud creó "Las Posadas de Nacimiento", donde se les acondiciona a las comunidades indígenas mas alejadas de las unidades de salud, un lugar con mejores condiciones higiénicas y se les dota del instrumental y equipo necesario para que las parteras puedan realizar su oficio en las mejores condiciones posibles; el mantenimiento del lugar quedaba a cargo de las parteras o de la comunidad.

 
 
En la actualidad se ejerce con plena libertad la partería; y no solo eso, sino que las mismas autoridades de salud entienden que en nuestro país son estas mujeres las que atienden los alumbramiento en las comunidades mas aisladas, a donde no llegan los servicios de salud de manera efectiva.

 
 
 
Las parteras de la Sierra de Zongolica
Zongolica es un municipio que está situado en la zona montañosa media del estado de Veracruz, limita con los estados de Oaxaca, Puebla y Tlaxcala. Al norte colinda con los municipios de Coetzala y Magdalena, al sur con los municipios de Mixtla de Altamirano y Tezonapa; al este con el municipio de Omealca y al oeste con los municipios de Texhuacán, Atlahuilco y Los reyes. Sin embargo a toda la región se le conoce como “La Sierra de Zongolica”. En esta sierra se encuentra una topografía de las mas escabrosas del país, con alturas superiores a los 2 000 m. sobre el nivel del mar. En estas condiciones geográficas el lugar es catalogado con los índices de Muy Alta Marginalidad, siendo una zona donde se vive en extrema pobreza. Siendo la población indígena: nahua.

 
 
El pueblo de Zongolica es un lugar enclavado en el centro de la sierra. Está ubicado a 38 Km. de la ciudad de Orizaba, sin embargo los caminos sinuosos dificultan el acceso de entrada y salida de la población, convirtiendo esto 38 kilómetros en 1:30 horas de viaje en automóvil; sin embargo para llegar a muchas de las poblaciones hay que hacer recorridos de 1, 2 ó 3 horas por caminos de terracería muy deteriorados y en algunos casos solo se puede llegar caminando.

 
 
En Zongolica el 60% de la población no cuenta con servicios de energía eléctrica, agua entubada y drenaje; elevándose este porcentaje al 95 % en las comunidades de la sierra. La ocupación mas importante es la agricultura para el auto-consumo; sin embargo - un lugar muy sinuoso, con arcilla ácida y pobre en nutrientes. La tercera parte de la población de 6 a 14 años es analfabeta, y el porcentaje entre la población mayor de 15 años llega 38%; incrementándose al 60% en zonas de la sierra.

 
 
En estas poblaciones la maternidad ha sido desde siempre atendida por parteras, y el prestigio del que gozan las parteras en estas comunidades indígenas, se finca en: la labor de seguimiento del embarazo; la atención hacia la parturienta, la familia y el recién nacido el día del parto; y en el importante servicio que han de realizar los 40 días siguientes al alumbramiento. Así vemos que el servicio de las parteras no se restringe a la atención en el momento del parto, es todo el trabajo previo y posterior lo que nos ayuda a entender el por que continúan siendo muy solicitada. Esto junto con la falta de asistencia médica que hay en estos lugares tan alejadas de los centros urbanos.

 
 
La parteras asisten con visitas periódicas mensuales a las mujeres que están embarazadas, calculando con ellas el día del alumbramiento. El seguimiento se acompaña de una revisión en la que han de dar un ligero masaje en el vientre de las embarazada aceitándolo, el masaje que es muy suave y se realiza del la cintura hacia el pubis, servirá para estimular al producto y hacer que se vaya acomodando, a la vez que se le aplica aceite a la piel del vientre, para que este no se lastime por la resequedad que va a sufrir en el proceso, dice doña Licha que es una importante partera de Zongolica: 

 
 
 
"Bueno decimos nosotros que su matriz vaya acomodando su misma criatura. Para nosotros se tiene que dar el masaje, aunque nos digan los médicos que no, es para que su piel también se ponga flexible, no se agriete. Es muy difícil que una mujer del campo se le agriete esto, porque como vivimos aceitándola. Y es lo que necesita la piel. Tal ves no le arreglemos nada por dentro, pero la piel de encima si, porque al estar engrasada ya no se le agrieta".

 
 
El día del parto la mujer es acomodada en cuclillas, en ocasiones ayudada del esposo, si no se detiene de una cuerda que fijan en el techo de la vivienda. La mujer va a parir, mientras la partera recibe al niño, le corta el cordón umbilical y lo persigna. después de darlo a otra persona, ayuda nuevamente a la mujer para que arroje la placenta, apretándola con un reboso o una cinta gruesa en el vientre, mientras va arrojando agua caliente para que se de el segundo parto, como le llaman a expulsar la placenta.

 
 
Al niño lo envuelven y debe llevar alguna prenda del padre, generalmente con una camisa o parte de esta, para que, nos explica Doña Licha: "Si no va a tener nada de trapo del papá, el niño va a ser irrespetuoso, no siente la protección paternal, la sombra, ¿como va a tener respeto el hijo al padre o el padre al hijo si no tuvieron al momento de la llegada el acercamiento. Para que nazca tiene que recibirse con el trapo del papá".

 
 
A continuación prepara la placenta que el padre ha de enterrarse en el horcón de la casa y de esta manera dar continuidad al sostenimiento de la familia: "Y la placenta (continúa la partera) también no debe de irse sola, tiene que ir con un pedazo de la camisa del papá,  como se va a enterrar, casi por lo regular al pie del horcón de la casa, y se le va a echar palma bendita".

 
 
Hay parteras que desde antes del parto ya han dejado preparando un caldo de gallina para madre y la familia, por lo general ya se tiene apartada la gallina para esa ocasión. 

 
 
El compromiso de la partera termina hasta los 40 días, en que ha de ir a ver a la madre para darle un baño de yerbas y apretarla, sin embargo si en el transcurso de los 40 días hay algún problema, la partera ha de asistir a la mujer y al niño. A los 40 días , el mismo día que baña y aprieta a la mujer, la partera realiza un "Xochitlalli" , que es un ritual de fertilidad, en el que se le agradece a la tierra mediante rezos, ante una cruz cubierta de flores y dándole de beber a la misma tierra: aguardiente, pulque, café y cachtila, que es miel de caña fermentada.

 
 
Así las Parteras se convierten en Madrinas: "Nosotros somos las madrinas y las abuelas. Yo tengo compadres que me dicen comadre, no soy madrina de ellos, nomás por el hecho de haber atendido su parto".

 
 
Por lo que hace a su salario, este no está establecido, lo mismo pueden recibir el día del parto un kilo de azúcar, 20 pesos, una gallina, o incluso nada. Pero el reconocimiento de la comunidad es bien claro hacia estas personas, que no solo atienden el parto, sino que además son por lo general curanderas de la comunidad.

 
 
Este trabajo de la partería también se explica por la falta de recursos que les permitan conseguir lo indispensable para la subsistencia. No hay alternativas de empleo en estas comunidades, y aunque sea poco lo que se obtiene, es mejor a no tener nada. También hay que reconocer en estas mujeres el precario ingreso que reciben por sus servicios como médicos tradicionales. El gozar de prestigio les permite conseguir ayudas de los miembros de la misma comunidad, y eso en un emergencia llega a ser muy valioso.

 
 
En el caso de mujeres que no tiene la necesidad económica de seguir ejerciendo la partería, podemos ver que esta actividad les brinda una posibilidad aprender nuevas cosas, de salir de su comunidad y tener una vida social mas activa. Muchas de estas mujeres se van actualizando mediante los cursos que imparten las dependencias del sector salud y otras instituciones como la Secretaría del Trabajo o el Instituto Nacional Indigenista. Lo que les provee de un pequeño ingreso que se les da como beca, o mínimamente se les apoya con los pasajes y el alimento: Pero resulta realmente triste ver como estas mujeres guardan parte de la comida que se les da para llevarla a sus casas y compartirla con su familia. 
 
 
 
 
 

Resultados de la investigacion y conclusiones
 

Uno de los principales problemas que se presenta desde el inicio del diseño de modelos de intervención socioeducativa para comunidades indígenas, esta presente de manera inadvertida y es resultado de la relación colonizadora que se tiene regularmente en la interacción con las poblaciones indígenas, a donde se llega a educar generalmente con una actitud paternalista esgrimiendo enseñar la verdad - categoría lapidaria que no deja posibilidad a otra opción interpretativa- que no es necesariamente la verdad entre la población indígena, acerca de los fenómenos que se piensan comprender.
 
 
 

Al partir del supuesto de que se tiene la razón como hombres de ciencia, se llega a las comunidades indígenas con materiales socioeducativos que ya han sido diseñados previamente y mediante técnicas grupales se prueba el material. Es verdad que existen experiencias en las que se ha diseñado material en base a trabajo previo y retomando la opinión de la comunidad, tenido estas experiencias buenos resultados (Vargas, 1958; Fassin, 1992; Baruch, 1993; Pérez, 1999); sin embargo la investigación previa basada en el trabajo de campo no es lo acostumbrado.
 
 
 

Le experiencia adquirida en este proceso de investigación, mostró que la medicina tradicional no se contrapone con la medicina institucional, siempre y cuando se tenga una actitud ante esto, de mantener un trato entre iguales; cosa que no es fácil, ya que para que este tipo de trato entre iguales exista, ha de considerarse como iguales a los sujetos con los que se interactúa, lo que implica rebasar la interacción colonizadora que en todo momento parece presente.
 
 
 

Lo que mostró el análisis de las entrevistas realizadas, fue la intolerancia de parte del personal médico de las instituciones y de los que prestan servicios como particulares, tanto médicos como químicos. Mientras que en el caso de las parteras - curanderas, gracias a los cursos de capacitación que han recibido, aceptan que existen ámbitos de acción para las diferentes tipos de medicina; así entienden que en la complicación de algunos padecimientos, lo mejor es la canalización de sus pacientes a las clínica, como es el caso cuando se enfrentan con las enfermedades de transmisión sexual.
 
 
 

La investigación reveló el gran desconocimiento que tiene la población en general respecto a las enfermedades de transmisión sexual, siendo casi nulo el conocimiento en las comunidades de la sierra de Zongolica, sobre todo en las mas aisladas, donde el porcentaje de monolinguismo llega al 80% en su vida cotidiana. En estas comunidades se pudo comprobar que la enfermedad del SIDA resultaba en muchos casos completamente desconocida; esto era así también para el caso de las parteras - curanderas. En este desconocimiento casi total acerca de la epidemia del SIDA, la conciencia de riesgo prácticamente no existía. Por lo tanto el uso de mecanismos de protección, como es el caso de la utilización del condón, era nulo.
 
 
 

El problema se agrava mas si tomamos en cuenta que estas poblaciones que se encuentran en condiciones de Muy Alta Marginalidad, han sido por esto expulsoras de fuerza de trabajo. La migración entre las comunidades de la sierra no solo es alta, sino que también ya esta organizada por contratistas que llevan a estos migrantes a trabajar en labores agrícolas, siendo el estado de California uno de los lugares más frecuentes, lo que aumenta la exposición de realizar prácticas de riesgo, cuando son personas que migran sin la adecuada y suficiente información respecto a las enfermedades de transmisión sexual.
 
 
 

La investigación mostró que es importante reflexionar en que la atención no debe de centrarse en los materiales y los métodos pedagógicos que se utilizarán en la interacción. De inicio se debe guiar la observación para mostrar los canales ya establecidos que funcionan para la transmisión de la información, y en el reconocimiento de los sujetos que gozan del prestigio, lo que les permite incidir sobre el cambio de prácticas en relación a los aspectos de la salud y la enfermedad. Siendo así los materiales una segunda preocupación para buscar o diseñar los más adecuados a las vías de transmisión de la información.
 
 
 

Así el diseño del modelo de intervención socioeducativa dirigido a comunidades indígenas para informarlas respecto al VIH/SIDA, debe de respetar los modos y costumbres de  los pueblos indígenas. Fue importante reconocer los ámbitos de la publico y de lo privado, que se manifiesta mas allá de los espacios físicos. Por ejemplo el tratamiento de temas sobre sexualidad no se puede hacer de manera abierta con el mayor desenfado. Si observamos como se da este tratamiento por parte de las  personas que tiene acceso a los trastornos ginecológicos de las mujeres indígenas, como lo son las mujeres parteras, veremos que los genitales no son referidos por su nombre, se dice: <estas mal de tu parte; en lugar de usas la palabra vagina>; se dice: <el hombre se te subió; en lugar de decir fornicar, copular, hacer el amor>. Tampoco se habla de las alteraciones ginecológicas de manera pública, se trata de estas partes del cuerpo y de sus funciones con la mayor discreción, se les menciona incluso en voz baja. A partir de esto la investigación revelo que el diseño de los modelos se debió sustentar en el prestigio que tienen las parteras de las comunidades indígenas; quienes tiene acceso a los espacios de la intimidad y pueden tratar los asunto relativos a las enfermedades de transmisión sexual, siendo tomada seriamente su opinión por parte de la comunidad.
 
 
 

La parteras son además las personas que garantizan la permanencia y aplicación del modelo, ellas han estado ahí y siguen atendiendo los nacimientos en estas poblaciones. Está garantía solo se puede tener en base a que la partería funciona de manera regular en la comunidad. No se trata de poder entrar a la comunidad, se debe de aprovechar las estructuras que ya funcionan al interior, utilizándolas como vía para difundir la información. No basta con que se acuda periódicamente a la comunidad haciendo presencia como institución, es necesario que se goce de reconocimiento y se garantice la permanencia.
 
 
 

Lo importante no son los medios, que como vehículos faciliten la comprensión de la información. Es el respaldo que pueden proporcionar a estos procesos los sujetos clave que gozan de prestigio. El momento decisivo del proceso de percepción de riesgo y comprensión de la importancia de la prevención, traducida en cambio de prácticas, será cuando se efectúa la interacción en el ámbito de lo privado; donde los canales de difusión de la información dan un trato personalizado, facilitando de esa manera la creación de una conciencia en la que la prevención dependa de cada uno.
 
 
 

Hay que considerar que el conocimiento de la enfermedad es el punto central para el combate contra el SIDA, y que la transmisión de la información debe convertirse en el punto de quiebre para que realmente exista modificación en las prácticas de riesgo. Es por esto que la intervención consideró conveniente trabajar con elementos afectivos, con el compromiso con la comunidad, lo que en muchas de las ocasiones se convierte en el verdadero motor del cambio.
 
 
 

La intervención creo en las parteras un compromiso afectivo que las ha llevado a asumir de manera personal un empeño para detener la epidemia en su comunidad. Se trata de rebasar la idea de hacer llegar la información a la población en forma masiva, para que esta se convierta en una comunicación directa con la población.
 
 
 

Por lo que  una parte importante de la intervención la realizan directamente las parteras - curanderas, quienes en base a su prestigio trasmiten de manera personal en ámbito de lo privado y en los términos en los que en la comunidad se acostumbra tratar estos temas, la información básica sobre la epidemia del VIH/SIDA, a la población indígena.
 
 
 

REFERENCIAS

Aguirre Beltrán, Gonzalo; Regiones de Refugio; México: Instituto Nacional Indigenista, 1973.
Alvarez Santiago, Héctor; El Xochitlali en San Andrés Mixtla, ritual e intercambio ecológico entre los nahuas de Zongolica; México, Gobierno del Estado de Veracruz. 1991.
Baruch Maldonado, Rodolfo; La Antropología Social de Apoyo: El caso de los carteles para las campañas de vacunación en el náhuatl de Zongolica; México: Xalapa, Ver., Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, Tesis de Licenciatura. 1993.
Bonfil Batalla, Guillermo; México profundo, una civilización negada; México: Editorial Grijalvo. 1994.
Bonfil Batalla, Guillermo; Obras Escogidas; 4 tomos;  México: INI, INAH, Dirección General de Culturas Populares, CONACULTA, Fondo Nacional de Fomento Ejidal, CIESAS. 1995: 365.
Dávalos, Marcela; "El caso de las parteras"; México: Cuicuilco, Revista de la Escuela Nacional de Antropología e Historia; vol. 2, Número 6, Enero/Abril. 1996: 196.
Fassin, Didier; Antropología y Salud en Comunidades Indígenas. Manual de capacitación para promotores campesinos de salud; Quito, Ecuador, Instituto Francés de Estudios Andinos, Ediciones Abya Yala. 1992.
INEGI, Resultados Definitivos. Tabuladores Básicos, 2 tomos Veracruz, México, 1995.
Pérez Palacios (coord.); La salud reproductiva en comunidades indígenas. Una propuesta institucional; México: Secretaría de Salud, Dirección General de Salud Reproductiva. 1999.
Quezada, Nohemí; Enfermedad y Maleficio. El curandero en el México colonial; México: UNAM, Instituto de Investigaciones Antropológicas. 1989: 15.
Rico, Blanca; "Las Campañas contra el SIDA en México"; México: Revista de Salud Publica de México, Noviembre-Diciembre, Vol. 37, No. 6. 1995.
Sahagún, Bernardino de; Historia General de las Cosas de la Nueva España; México: Editorial Porrúa, Décima Edición. 1999.
Senties, Yolanda; "Higiene materno-infantil. Adiestramiento de parteras empíricas"; México: Secretaría de Salud, Circulo de Estudios Sobre Salud y Enfermedad en el Medio Rural de México. 1991: 340.
Vargas Tentori, Fortunato; Prueba de un material visual y evaluación de una experiencia en programas de educación para la salud; México: Patzcuaro, Michoacán, Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina (CREFAL). 1958.

Site Meter