Donde nace la aventura. Mediaciones en el turismo: un análisis sobre la publicidad institucional
de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y su relación
con relatos de viajeros entre los siglos XVI y XIX
 
 

Natalia Delfino
Carrera de Comunicación Social
 

Germán Pikas
Carrera de Comunicación Social

Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires


 
 

Presentación
 

El presente trabajo se sostiene en dos ejes estructurantes: los relatos realizados por una serie de viajeros entre el S. XVI y el S. XIX por un lado, y, por el otro, el análisis de la publicidad institucional de promoción turística de la Provincia de Tierra del Fuego –realizado por el Instituto Fueguino de turismo. 
 
 
 

El análisis comienza en el pasado, a partir del mapa de la época posterior al descubrimiento de América, hallado en el cuaderno de la carpeta institucional de promoción turística de la provincia. Se posará la mirada en esa época siguiendo no sólo el indicio dejado por este mapa, y por los relatos de los primeros viajeros que llegaron a Tierra del Fuego sino también por la premisa publicitaria que encadena toda la publicidad “donde nace la aventura”. 
 
 

 

En pos de rastrear las representaciones que los viajeros hacían de la Patagonia, tanto del espacio como de sus habitantes, se tomaron los siguientes autores: el libro Los viajeros modernos...CHARTON, Eduardo. Viajes de Magallanes al rededor del mundo. In: Los viajeros modernos o relaciones de los viajes mas interesantes e instructivos que se hicieron en los siglos XV y  XVI con biografías, notas e indicaciones iconográficas. París, Administración del Correo de Ultramar X de Lassalle y Melian, Editores Propietarios, Passage Saulnier, 1860.  en el que se detallan los relatos que Antonio de Pigafetta concebía de los viajes compartidos con Hernando de Magallanes hacia aproximadamente 1519; otro de los textos recorridos fue Naufragio en las costas patagónicas de John Byron, cuyos viajes a la Patagonia se producen entre la década del ‘50 y el ‘60 del S. XVIII; el libro de Charles Darwin Journal of researche... DARWIN, Charles. Chapter X. In: Journal of researches into natural history and geology of the countries visited during the voyage of H. M. S. Beagle round the world under the command of Capt. Fitz Roy, R. N by Charles Darwin. In two volumes. Vol I. New York, Harper & Brothers, publishers 329 & 331 Pearl Street, Franklin Square, 1864.; y el texto de Narrative of a voyage...MAC DOUALL, John. Narrative of a voyage to Patagonia and Tierra del Fuego trough the Straits of Magallan in H. S, M. Adventure and Beagle, in 1826 and 1827, London: Renshaw and Rush, 356, Strad, 1833.  de Mac Douall. Los relatos se sitúan entre el S. XVI Para seguir la pesquisa dejada por el mapa y en tanto que no hay citada una fuente para el mismo, aunque se pudo hallar su denominación por otra fuente, se recurrió a un mapa de la misma época S. XVII y producido por el mismo autor. El mapa que se tuvo en cuenta se denomina FRETI MAGELLANICI ac novi FRETI vulgo LE MAIRE exactillima delineatio, título que explica que el mapa esta hecho con el conocimiento que Iacobi Le Maire poseía del Estrecho de Magallanes y se añade una delineación exacta. Le Maire estuvo en 1615 en la zona y de hecho puede verse en el mapa citado que aparece un estrecho con su nombre, lo que indica que este mapa es posterior a su paso. Para constatar que los mapas corresponden al siglo predicho se consultaron también: Novus Orbis Sive Descriptio Indiae Occidentalis, Supremo & Indiarum authoritate Philippi III de Antonio De Herrera y Atlas Sive Cosmographicae meditationes de fabrica mundi et fabricati figura Denuo auctus de Gerardi Mercatoris. y el XIX y en este trabajo procuran dar cuenta tanto de los cimientos como de la dominación del discurso occidental, cuya consolidación se suele ubicar en las postrimerías del S XVIII. 
 
 
 

Para escudriñar los relatos de los viajeros se tomó del texto Orientalismo de Edward Said. A partir de esta noción se intentará focalizar la atención en la construcción de una determinada cosmovisión. Esto es, el modo en que occidente diseñó un discurso hegemónico para pensar el mundo. A la vez la noción de exotismo de Tzvetan Todorov, acudirá al análisis a modo de atisbar la relación desigual que se establece entre el ‘nosotros’ y los ‘otros’. Ambas miradas –Said y Todorov- se complementan en pos de observar las relaciones de poder instaladas en el interior de las significaciones que circundan el mundo. 
 
 
 

La publicidad institucional de Tierra del Fuego será puesta bajo una lente semiótica teniendo también en cuenta la especificidad del discurso publicitario así como la política cultural pública de la que es parte. Se analizará como corpus las imágenes insertas en la carpeta institucional así como el material textual que se halla junto con las mismasEn este recorte se ha excluido todo aquello que corresponde a los datos de tipo informativo puesto que creemos más fértil para el análisis de la publicidad su enraizamiento en el registro visual. . Este abordaje se hará desde una matriz que privilegia la dimensión significante de los productos sociales. El capítulo El mensaje publicitario del libro La aventura semiológica, de Roland Barthes (1993), y sus precisiones sobre las herramientas para elucidar la construcción de los mensajes publicitarios. Las clasificaciones pertinentes esbozadas por este autor y las de Peninou, constituirán el punto de partida teórico para identificar el modo en que se edifica desde el registro visual y el textual la promoción de la provincia. De modo que, se podrá percibir cuáles son las significaciones predominantes para diseñar la propaganda de la provincia a partir de una serie de figuras retóricas que construyen un relato incluyendo y excluyendo espacios y protagonistas. 
 
 
 

A modo de vincular estos dos grandes ejes se hará hincapié en el modo en que los “Tropos del imperio” que conceptualiza Ella Shohat y Robert Stam ilustran todo un modo de ser y hacer en los discursos que circulan en los escritos de los siglos XVI, XVIII y XIX y que pueden vincularse con discursos publicitarios contemporáneos como manifestaciones del sentido común que tienen como sustrato ideológico un discurso eurocéntrico que estructura prácticas y representaciones. 
Comunicación, mediación, y poder: las representaciones que circulan históricamente y que se materializan en el discurso turístico gráfico, las formas en que se construyen las subjetividades, la figura del conquistador, del turista y del Otro, el espacio y la naturaleza serán los ejes analíticos en los que se pondrá foco y que atravesarán el presente trabajo.
 
 
 
 

El turismo cultural
 

El fenómeno del turismo no tiene una definición exacta ni cerrada, tampoco un abordaje único, más bien es un tema interdisciplinario que concierne no sólo a las ciencias económicas y políticas sino también a las sociales y culturales. Es, desde esta perspectiva, un campo dinámico en el sentido que lo entiende Bourdieu
 
 
 

Los campos se presentan para la aprehensión sincrónica como espacios estructurados de posiciones (...) cuyas propiedades dependen de su posición en dichos espacios (...) en cualquier campo encontraremos una lucha, cuyas formas específicas habrá que buscar cada vez, entre el recién llegado que trata de romper los cerrojos del derecho de entrada, y el dominante que trata de defender su monopolio y de excluir a la competencia (1990, p. 135).
 
 
 

Un campo puede entenderse como un espacio de lucha por los bienes simbólicos y materiales. Espacio que se rige por sus propias leyes definiendo lo que está en juego y los intereses específicos, y que también se encuentra inmerso en una estructura desigualmente constituida de relaciones de fuerzas. En el caso del campo turístico conviven diversas industrias (culturales, productivas, de transporte, etc.), políticas (públicas, privadas), sujetos sociales, inmersos en determinados contextos históricos-económicos. A los efectos de este trabajo, se focalizará en las pujas alrededor del establecimiento de las representaciones legítimas. Es decir, quién se erige como la voz autorizada para definir aquello pasible de ser turistificable y aquello excluido de este campo de sentido. Lo que interesa profundizar en el análisis es: a partir del discurso publicitario institucional producido por el Instituto Fueguino de Turismo –ente autárquico del Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego-, rastrear las significaciones dominantes que se construyen en los relatos de los viajes tomados para este caso. 


 
 

Bryan Turner -citado por Peter Burns- conceptualiza el turismo cultural planteando que:

 
 

Tourist fantasy permits the self to assume diverse social roles in exotic settings; tourism invents and demands empathy to play out short-term fantasy roles. Tourism tends to make cultures into museums, as cultural phenomena which can be viewed as quaint, peculiar and local. Tourism paradoxically is a quest for authentic local cultures, but the tourist industry, by creating the illusion of authenticity, in fact reinforces the experience of social and cultural simulation. The very existence of tourism rules out the possibility of authentic cultural experienceLa fantasía turística permite al yo asumir diversos roles sociales en lugares exóticos, el turismo inventa y demanda empatía para jugar a corto plazo roles de fantasía. El turismo tiende a hacer de la cultura un museo, un fenómeno cultural que puede ser visto como peculiar, local y de prístina belleza. Paradójicamente, el turismo es una cuestión de culturas locales auténticas, pero la industria turística, a partir de la creación ilusoria de autenticidad, refuerza la experiencia social y cultural simulada. La mera existencia del turismo regla la posibilidad de la experiencia cultural auténtica. La traducción al castellano es nuestra.   (1999, p. 33).

 

El turismo, mirado desde este lugar tiene que ver más con una invención que implica prácticas simbólicas y materiales aceptadas socialmente que busca consensuar valores y significados particulares construyendo la autenticidad del lugar y buscando, a su vez, generar empatía con la demanda turística. En este sentido, la cuestión de la autenticidad en el turismo adquiere un lugar relevante.  Por lo que cabe preguntarse a los efectos del trabajo: ¿cuál es la ilusión de autenticidad que se construye en la propaganda turística de Tierra del Fuego? ¿Qué tipos de experiencias culturales auténticas se proponen para el turista? Y, de un modo más general: ¿Quién tiene el poder simbólico de hacer ver y hacer creer, de constituirse como una voz autorizada y contribuir a la construcción histórica del presente? (Araujo en Orozco Gómez, 2002). A su vez, ¿cómo se pone de manifiesto en la historia (a partir del análisis de los relatos de los viajeros) esta idea de autenticidad? Y ¿cuáles son sus contradicciones y conflictos que ponen de manifiesto las relaciones de poder? 


 
 

La construcción de la autenticidad se encuentra en relación con un capital legítimo dentro de un campo turístico. Campo donde convergen y se oponen intereses: lucha desigual por los bienes simbólicos y materiales donde se presuponen acuerdos y contradicciones. Según Bourdieu (1990, p. 137): “Los que participan en la lucha contribuyen a reproducir el juego (...) a producir la creencia en el valor de lo que está en juego”. La problemática que se intenta plantear con esto es identificar quiénes son los participantes que actúan en el mundo imaginario turístico; a los efectos del trabajo, la construcción discursiva desde la publicidad como de los relatos de viajeros de la figura del turista, del conquistador, de los nativos y de los espacios. Y, profundizar cómo estos discursos contribuyen a legitimar una particular construcción de autenticidad que puede rastrearse y explicarse en la historia.
 
 
 

 

A esta definición se añade la idea de autenticidad de Dean Mc Cannell
 
 
 

(...) el turismo fomenta la restauración, la conservación y la recreación ficticia de los atributos étnicos(...) Denomino <<etnicidad reconstruida>> a las formas étnicas conservadas y mantenidas para la diversión de un grupo étnico distinto (1988, p. 209, 221 y 222). 

 
 

Y, estas formas se dan en tanto “(...)todos los grupos del mundo están situados en una red de interacciones global”; por lo que es una “(...) expresión simbólica orientada hacia un fin... un valor de uso dentro del sistema global” (Mc Cannell, 1988, p.221). “Esta etnicidad reconstriuda se erige en el entramado de las relaciones de poder, por lo que la autenticidad contribuye a reproducir valores dominantes. 

 
 
 

Ahora bien, dado que este trabajo intenta analizar los procesos de producción y circulación de sentido es nodal dar algunas precisiones sobre el concepto de cultura planteado por Stuart Hall. Dada la herencia gramsciana de los análisis de Hall, para analizar la cultura debemos situarnos en el terreno del proceso de construcción de la hegemonía. “Hay hegemonía cuando las fracciones de la clase dominante no solo dominan sino que <<dirigen y conducen>>” (Hall, 1981, p. 375, las comillas pertenecen al original), es decir cuando una serie de significaciones se universalizan –naturalizan- presentándose como las únicas dotadas de validez racional y como aquellas que representan el interés común, imponiendo así un consenso y consentimiento siempre en una situación de equilibrio inestable.


 
 

En congruencia con lo antedicho debemos pensar la cultura como un campo relativamente autónomo y en constante pugna. De aquí que se debe analizar el modo en que los hombres dotan de sentido el mundo –albergando representaciones, prácticas, modos de inteligibilidad- y también cómo estas construcciones de sentido, de acuerdo con un estado determinado de relaciones de fuerza, buscan generar, como dice Hall, una “ilusión naturalista”, sin por ello dejar de lado que nos hallamos en un campo trazado por una dialéctica que impone una lucha por el sentido, por la nominación social. También en la cultura hay dominados y dominantes, de ahí que los intercambios de significados sean desiguales en tanto enraizados en las relaciones de poder. 
 
 
 
 

Imaginarios sociales, políticas culturales y discursos publicitarios
 

Cuando se intenta promocionar un destino turístico, se trabaja a partir de los imaginarios de los posibles consumidores y sobre la identidad del lugar. Las mediaciones culturales, como puede ser la propaganda turísticaLa pertinencia de la relación entre las publicidades y los relatos de viajes tienen asidero en los sentidos e imaginarios compartidos y también en sus distinciones puesto que ambas son mediaciones culturales enraizadas en contextos históricos y discursivos distintos. , intentan ayudar a los turistas a formar una imagen del destino que guarda relación con lo que se quiere promocionar del lugar (Ooi, 2002).
 
 
 

El imaginario social es una construcción cultural, histórica que realiza un determinado grupo social sobre la imagen que tiene de sí mismo y la que comparte con otros grupos. Es una manera de concebir la realidad bajo la forma de re-presentaciones ancladas entre lo existente y lo deseado que interpretan e interpelan al mundo. Estos sentidos se definen y redefinen en la relación entre los grupos, instituciones e industria cultural y turística. Lo que supone una organización imaginaria que permite la referencialidad y adscripción a un colectivo social (Martini y Halpern, 1998).
 
 
 

De alguna manera, estas mediaciones constituyen una narrativa del lugar volviendo coherente una diversidad de imágenes y experiencias culturales que mantienen relación con las motivaciones económicas y los contextos políticos. En este sentido, el destino pasaría a ser un lugar de consumo turístico que se define por una serie de atributos y atracciones que se seleccionan en un proceso de construcción cultural y de construcción del espacio dentro del mercado turístico. 
 
 
 

Por lo que, hay que tener en cuenta que un destino heterogéneamente constituido es simultáneamente vendido a diferentes consumidores con vivencias particulares como un todo monolítico. De este modo, lo que interrelaciona en la propaganda analizada a la diversidad cultural turística son las actividades que conjugan el ocio y el consumo. Este punto es el distintivo dentro de un mercado turístico global que atrae inversiones y negocios.
 
 
 

Los enunciados publicitarios tienen su anclaje simbólico y material por lo que merecen ser deconstruidos para contestar preguntas del tipo: ¿de qué modo se describe a Tierra del Fuego? ¿Cómo se describe a sus comunidades locales? ¿De qué manera son representados los propios turistas? ¿Qué modelos de inteligibilidad históricos se ponen en juego para describir el destino turístico? ¿Cuáles son las marcas que se pueden rastrear en la historia para explicar estas estrategias enunciativas en los relatos de viajes?
 
 

 

El material publicitario con el que se trabajará se inserta en un universo más amplio que es el de las políticas públicas. Dentro de las mismas la especificidad de nuestro análisis requiere tratarlo desde la categoría de políticas culturales. Problematizar acerca de la cuestión de las políticas culturales impone en primera  instancia identificar y a su vez delimitar el terreno. De acuerdo con el antropólogo argentino García Canclini el campo de las políticas culturales está conformado por las acciones que operan en el terreno de las producciones simbólicas realizadas tanto por el Estado como por otro tipo de instituciones o grupo, pudiendo estar destinadas de modo general a “satisfacer necesidades culturales de la población y obtener consenso para un tipo de orden o de transformación social”  (1987, p. 36). 
 
 
 
 

Una política cultural cualquiera es siempre una producción social, y es tanto simbólica como material. En este sentido y para entrar de lleno en el análisis semiótico de la publicidad debemos definir la especificidad del mismo sin olvidarnos que se sitúa en el marco de una política cultural del ámbito público. “(...) los objetos no transmiten solamente informaciones, sino también sistemas estructurados de signos, es decir, esencialmente sistemas de diferencias, oposiciones y contrastes” (Barthes, 1993, p. 246). De acuerdo con este análisis, los discursos tienen su enraizamiento, su circulación y consumo en lo social, una estructura dinámica y desigual de sentidos que “(...) sirve al hombre para actuar sobre el mundo, para modificar el mundo, para estar en el mundo de una manera activa; el objeto es una especie de mediador entre la acción y el hombre” (1993, p. 247). 


 
 

El discurso publicitario promociona un producto para que pueda ser consumido. El proceso de construcción de discursos publicitarios consiste en otorgar al producto una serie de cualidades positivas, en presentar su excelencia, lo que hace de este discurso, un discurso elogioso. Esta finalidad es la que guía las estrategias publicitarias. La producción, circulación y el consumo del objeto promocionado es posible por su inclusión en un universo simbólico: 
 
 
 

Así, cuando el cliente consume el producto de esta o aquella marca, se presume, consume también el sentido que, por medio del proceso de atribución de significación, se dinamiza por la mostración del producto, [que] el discurso publicitario le ha otorgado (Del Coto, 1995, p. 159). 
 
 
 

Este tipo de discurso, orienta un deseo, promueve un placer. El paisaje patagónico no se presenta a secas, es ‘él’ lugar en el que la belleza natural se ofrece para el emerger de la aventura. Es decir, la arquitectura del mensaje publicitario implica la operacionalización de una serie de dispositivos verbales y visuales. De ahí que nuestro análisis tome a su cargo el registro de lo visual y su articulación con la argumentación textual.


 
 

¿Qué y cómo se piensa la relación desigual entre turistas y nativos? Y, en relación con esto ¿cómo se construyen los nativos en los relatos de viajes? ¿Cuál es el lugar de la diversidad cultural en estas mediaciones? Y ¿ cuál es la autoridad legitima que dispensa las representaciones en la publicidad y en los relatos? Estas preguntas nos sugieren reflexiones en pos de situarnos en el marco de un complejo y heterogéneo intercambio de representaciones y significaciones que relacionan y diferencian culturas desde las condiciones de producción de la publicidad turística y en los relatos de los viajeros utilizados para este trabajo.
 
 
 

El polo sur y sus representaciones
 
 

“Fue durante el Renacimiento que Europa tuvo la habilidad para hacer un mapa que insinuaba gráficamente el dominio potencial del continente sobre el globo” (Shohat y Stam, 1994, p. 17).




 
 
 
 

Las líneas de contacto a trazar entre los relatos de los viajeros y la publicidad no son ociosas ni casuales. Emergen como consecuencia de la clave que sugiere el mapa que se halla en la primera página del cuaderno central de la publicidad  denominado, según fuentes de consulta en el Museo Marítimo de Ushuaia, Tabula Magellanica Qua Tierrae de Fuego, Cum Celeberrimus Fretis F. Magellano ET.I. Le Maire Detectis, Amsterdam 1658: la puerta de entrada a visitar la provincia es ese mapa. En comparación con un mapa de la misma época  también realizado de acuerdo con los conocimientos de Le Maire, no guardan la misma forma. En comparación, el mapa de la carpeta institucional pareciera estar caricaturizando el espacio retratado, con formas alargadas y fuera de escala. Sin embargo, en función de algunas señas que se pueden apreciar en estos mapas, tales como dibujos mitológicos e inscripciones, es posible trazar líneas de análisis con la época de los conquistadores primeros. Condición imperialista pero también suceso inigualable, para los viajeros la aventura tramada en estas marchas era máxima. La aventura, se erige como un significante que conecta los relatos de viajeros y la premisa de la publicidad “donde nace la aventura”. Nace en el S. XV, en el S. XVI con Hernando de Magallanes, continúan en el S. XVIII y S. XIX –Byron, Darwin, y Mac Douall-, y sigue naciendo hoy con la publicidad actual de la provincia. El espacio reservado a la aventura, espacio a conquistar, constituye esa napa primaria en la que abrevan las significaciones, y las representaciones que se construyen sobre la Patagonia, y más precisamente Tierra del Fuego. 

 
 

En pos de analizar las descripciones que los viajeros europeos hacen del sur de nuestro país –a la vez que observar cómo estas representaciones aún perduran a la hora de pensarnos a nosotros mismos-, es teóricamente pertinente dar entrada a la noción de “orientalismo” Con orientalismo Said refiere no sólo al Oriente geográfico, sino también a todos los demás países del Tercer Mundo. esgrimida por Edward Said, asi como a la de “exotismo” brindada por Tzvetan Todorov. El damero centro-periferia es útil para pensar cómo opera la dominación desde fuera y desde dentro. Cómo se nos piensa desde afuera y cómo se naturaliza este pensamiento dominante. 


 
 

Said plantea que las ideas y las historias devienen materia de estudio sólo si se las piensa en el marco de sus configuraciones de poder, de este modo pensar “La relación entre Oriente y Occidente es [situarla en] una relación de poder, y de complicada dominación: Occidente ha ejercido diferentes grados de hegemonía sobre Oriente...” (1990, p. 24). Said sugiere pensar el orientalismo como discurso, es decir en tanto construcción en la que se enhebran relaciones de poder Sostiene Said que el orientalismo es un discurso que se produce y existe en virtud de un intercambio desigual con varios tipos de poder (1990, p. 32). Estos son: el poder político, el intelectual, el cultural, el moral.


 
 
Si tomamos como punto de partida aproximado el final del S. XVIII, el orientalismo se puede describir y analizar como institución colectiva que se relaciona con Oriente, relación que consiste en hacer declaraciones sobre él, adoptar posturas con respecto a él, describirlo, enseñarlo, colonizarlo y decidir sobre él; en resumen, el orientalismo es un estilo occidental que pretende dominar, reestructurar y tener autoridad sobre Oriente (Said, 1990, p. 21). 
 
 
 

Si bien este análisis toma como corpus de análisis viajes realizados en el S. XVI y otros del S. XVII y XVIII, lo cierto es las ideas sostenidas en tal época pueden pensarse como los cimientos de lo que sería posteriormente la consolidación de la figura dominante que Occidente se diese a sí mismo en el periodo posterior a la Ilustración, en detrimento de OrienteCabe aclarar que el interés de Said se sitúa en las acciones políticas de los imperios británicos, francés y americano. En nuestro caso partimos de un periodo anterior como consecuencia del material publicitarios con el que trabajamos. . Conquista del espacio y dominación, a partir de un sistema de ideas, de determinadas formas y contenidos (y no otras) para determinadas instituciones imaginarias (y no otras). El modo de construcción de conocimiento que se pone de manifiesto en los relatos de viaje guarda relación con un tipo de conocimiento enciclopédico, monolítico, desde un lugar hegemónico desde donde organiza y clasifica el mundo. 


 
 
 
 

Donde nace la aventura
 

Si se observan las imágenes de la portada de la pieza gráfica publicitaria , esta muestra y demuestra. En el corazón de la misma hay una suerte de mapamundi en el que sólo se alcanza a ver desde la mitad de la Argentina hacia el polo sur; el fondo azul describe las aguas oceánicas mientras que predomina el blanco para representar lo continental. Sin embargo Tierra del Fuego, Islas Malvinas y la Antártida se resaltan con un color naranja. 
 
 

Esta se completa con una serie de frases: en el borde superior: “donde nace la aventura” (y bajo la frase su respectiva traducción al inglés y al portugués). En el borde inferior “Tierra del Fuego. Bien Argentina. Patagonia Argentina”. Los colores de las letras son blancas salvo las de “Tierra del Fuego”, dado que al formar tres palabras permiten recrear la bandera nacional. Finalmente en la parte inferior derecha una bandera argentina se dibuja y en su interior aparece en el contorno geopolítico de la misma zona que aparecía en naranja en el mapamundi.
 
 






En la parte superior a la izquierda tenemos la imagen de un turista -vestido con ropas deportivas e invernales- que recrea su vista en un paisaje nevado; mientras que en la margen derecha una gaviota se desplaza. En la parte superior entonces, la grandeza del cielo y las montañas. Predominan las imágenes marinas en el sector medio e inferior del cuadro: aquí hombres y mujeres practican deportes tales como el kayak, y la pesca, y en otra de las fotos la cola de una ballena asoma a la superficie sobre un fondo de una formación glacial. 
 
 
 

Sobre la base de la prevalencia de los colores celeste y blanco, se apela a la esencia nacional a partir de las imágenes de la naturaleza virgen, inmensa; construcción de la naturaleza que cobra sentido y existencia a partir del uso que el turista hace de ella. Retomando la idea de autenticidad que plantea Mc Cannell (1988), estas representaciones pueden comprenderse como una recreación ficticia de atributos étnicos para el consumo turístico de un grupo étnico diferente. Es posible argüir que si pueden descubrirse huellas, operaciones de construcción de una autenticidad en la tapa descripta, sólo tendrían asidero en los reenvíos que el texto produce hacia las imágenes de la naturaleza y a las que el turista pueda reconocer, dado que ahí donde aparece un figura humana, ésta es un turista, es decir, que lo ‘bien argentino’ no está puesto en el local. La autenticidad se construye como la presentación de un espacio en su esplendor pero vacío, si no es por el cuerpo del turista que se lanza a la aventura en él. 
 
 
 

Las figuras que están en primer plano son hombres que están practicando algún deporte. Estos son turistas mostrados en situaciones de “recreación”, lo que implica un imaginario histórico social compartido que hace de esta experiencia de ocio una configuración dominante. Cabe recordar que la voz legítima en esta publicidad es el Estado provincial, por lo que se puede argüir que la estrategia turística se ancla en la recreación deportiva en los escenarios naturales. 
 
 
 

En la publicidad, los turistas están haciendo un uso del espacio, apelando a la idea del extranjero que conquista la naturaleza salvaje, lo que permite que ligar este discurso con el de los viajeros. Así, se puede esbozar un primer acercamiento al análisis de los relatos de los viajeros subrayando que a partir del dominio de la escritura van a historiar, nominar y dominar al Otro, aunque no sin resistencias y negociaciones. Resulta interesante ahondar en este análisis la concepción del espacio que está subyaciendo: un espacio que está ahí para ser utilizado para la recreación deportiva en la publicidad, para la conquista en los relatos (como se analiza más adelante) y, como imaginario compartido, para la aventura.
 
 
 

De ahí que se puede plantear el siguiente hipótesis: tanto a partir de la publicidad como de los relatos de los viajeros se puede pensar el espacio como un espacio de aventura a ser conquistado. El culto por la naturaleza y su carácter virgen, desierto, rige para ambas representaciones. Lo que hay que destacar aquí tiene que ver con cuáles son los intereses que se ponen en juego a la hora de construir la naturaleza como objeto de conquista. En el caso de los relatos de Darwin, el terreno a dominar es presentado a partir de un sistemas de imágenes de la inmensidad:
 
 
 

(...) hideous tracks of rocks of great altitude, and a perfect wilderness and desolation reigned around us”, “Tierra del Fuego may be described as a montanious land, partly submerged in the sea, so that deep inlets and bays ocuppy the place where valleys should exist(...) una cadena deforme de montañas de gran altura, el desierto y la desolación reinaban alrededor nuestro, Tierra del Fuego puede ser descripta como una tierra montañosa, parcialmente sumergida en el mar, tan profundo que los estuarios y bahías ocupan el lugar de los valles. La traducción es nuestra.
 
 

Pueden rastrarse las mismas ideas, las mismas flexiones imaginarias, sólo que el discurso publicitario lleva al terreno de la saturación significante la idea de inmensidad traduciéndola desde el canon de la belleza contemporánea.


 
 

Si se analiza el mapa que se encuentra en el interior del cuaderno publicitario anteriormente referenciado, se pueden observar algunas inscripciones en latín como Patagonum Regio, o Fretum MagellenicumRegión Patagónica, o Estrecho de Magallanes. , a su vez grandes embarcaciones lindando las costas, más unas figuras y formas de aspectos mitológicos. Una gran cantidad de trazado de coordenadas que nacen de brújulas, y en la parte continental de lo que es hoy Tierra del Fuego, se alcanzan a percibir una serie de dibujos tales como palmeras, aves, indios con flechas, montañas, colonizadores y en el medio de dicha región la leyenda Magellanica. De acuerdo con Eduardo Charton en su libro Los viajeros modernos, los franceses llamaban “Magellan” a Magallanes lo que habilita a pensar además de la filiación cartográfica, en el derrotero de Magallanes por la Patagonia.
 
 
 

Este tipo de trazado cartográfico, que también se encuentra en el mapa comparativo mencionado más arriba, es producto de la mensurabilidad del mundo llevada a cabo por los europeos. La herencia galileana implicó la dominación de la naturaleza, la operación de conocimiento se encuentra enraizada en un gesto de poder que lleva a dibujar nominar, describir y clasificar al mundo. Como señalan los mapas, los accidentes geográficos y regiones fueron nombrados por los primeros conquistadores, manteniendo aún hoy su nombre. 
 
 
 

En este sentido es pertinente detallar algunos aspectos del mapa comparativo muy similar al que aparece en el cuaderno. Denominado “FRETI MAGELLANICI ac novi FRETI vulgo LE MAIRE exactillima delineatio”, este mapa alberga dibujos similares al antes descrito, pero añade unas ballenas con formas mitológicas y unos escritos que reflejan las impresiones de los viajeros: “Patagones maiori ex parte funt gigantes vaftae magnitudis et ad fummun to peddes longi”. Esta frase demuestra la impresión de enormidad y de monstruosidad que generaban las huellas –indicialidad- de los patagones que los europeos encontraban en la tierra: tierra de gigantes, fría, tempestuosa, inmensa; tan salvaje que necesitaba ser dominada. 
 
 
 

Civilización y barbarie
 
 

It was, without exception, the most curious and interesting spectacle I ever beheld: I could not beleived how wide was the difference between savage and civilized man: it is greater than between a wild and domesticated animal, inasmuch as in man there is a greater power of improvement (Darwin, 1864, p. 263) Fue, sin excepción, el más curioso e interesante espectáculo nunca esperado por mí: no podía creer cuán extensa era la diferencia entre los hombres salvajes y los civilizados: es mayor que entre un animal silvestre y uno domesticado, tanto como si en el hombre hubiera un poder de desarrollo mayor. La traducción al castellano es nuestra..
 
 

Profundicemos lo dicho buceando en los relatos de los viajes de Hernando de Magallanes que aparecen el libro de Eduardo ChartonLos relatos del los viajes de Magallanes están escritos por Antonio de Pigafetta quien era su compañero de viaje. No esta demás remarcar que el texto de Charton, que era redactor jefe del Magasin Pittoresque tamiza de alguna manera los textos de los viajes de Magallanes. Hecha la aclaración impone no caer en la ilusión de la información de primera mano. . Europa sale a conquistar el mundo, se lanza al mar abierto, a lo desconocido, al terreno de la fantasía, y tambien de la barbarie. Vale recordar que lo que se encontraron primeramente fueron grandes huellas, índice del hábitat de gigantes: suma cautivante que excitaba a los viajeros. La aventura cifra la conjunción de habilidades, una mentalidad, junto con intereses económicos, políticos y científicos bajo el manto de la dominación.


 
 

De acuerdo con el texto de Charton, Magallanes, se lanzaba el 10 de agosto de 1519 al extendido viaje hacia esas zonas donde “(...) los vientos soplaban con violencia y las tormentas eran muy fuertes” (Charton, 1860, p. 271), las tempestades podían durar treinta y seis horas. De modo idéntico John Byron cuenta en su texto Naufragio en las costas patagónicas, las grandes tempestades que continuamente lo hostigaron durante su estadía casi dos siglos y medio después. En el viaje de Magallanes luego de dos meses encuentran al primer nativo; Pigafetta lo describe así: “(...) de estatura gigantesca (...) le llegábamos apenas a la cintura”, bailaba casi desnudo y “se echaba arena en la cabeza”Según lo esbozado en el texto de Charton (1860, p. 274): (...) los castellanos llamaron a aquellos habitantes patagones, por tener los pies disformes, aunque no desproporcionados a su estatura(...) de hombres de estatura gigantesca y con una voz semejante al bramido de un toro.  (1860, p. 275). Según Charton, Pigafetta exageraba, ya que tenía en cuenta ante todo las enormes huellas que dejaban los patagones, puesto que utilizaban una suerte de raquetas en los pies para caminar por sobre las superficies sinuosas. Más luego continúa la descripción: “(...) este animal tiene la cabeza y las orejas de mulo, el cuerpo de camello, patas  de ciervo y cola de caballo, relinchando como este” (1860, p. 275), iba armado con arcos y flechas y vestido con pieles de animales. Para los patagones, los colonizadores eran dioses, al verlos señalaban al cielo. 
 
 
 

Es preciso traer el concepto exotismo expuesto por Todorov para el análisis de las descripciones de los viajeros. Según Todorov (1991, p. 305) “(...) el exotismo es un relativismo(…) lo que se valora no es un contenido estable, sino un país y una cultura definidos exclusivamente merced a la relación que guardan con el observador”, la relación entre el “nosotros” y los “otros” es constitutivamente negativa. Lo que en esta parte del trabajo es destacable es una de las especies de exotismo postuladas por Todorov: el “exotismo primitivista”. Este es efecto de los viajes de descubrimiento del S. XVI y puesto que así “(…) responsable de la figura del buen salvaje (…)” (1991, p. 307); enlazado con la barbarie, el exotismo narra el estado natural, el pasado dejado atrás. Los viajeros ven en el Otro, el salvaje, una atracción que los lleva a dejar la comodidad de sus países. Una atracción por su rareza, ”(…) [por] la inversión de los rasgos que se observan entre nosotros”  (p. 306).
 
 

 

El “otro” es retratado en su salvajismo, desjerarquizado de antemano; todas sus acciones son ilegitimas y carentes de valor, también ahí residirá su interés, es decir se mirará desde cierta rusticofilia: bestiales e ilógicos. Lo cierto es que en plena aventura los colonizadores pierden muchas de las costumbres “cultas” y deben, por ejemplo, comer ratones -que de hecho los pagan a precios altísimos. Ahora bien, claro está que, aún cuando coman lo mismo que el “salvaje”, no hay nada que los asemeje, son superiores, de ahí que la liquidación de aquellos no afecte la conciencia de sí de Occidente. Parafraseando a Said, la conciencia occidental impone los límites para todo conocimiento, será, tal como se dijo, el S. XVIII el momento en que las disciplinas científicas se ocuparán de observar, mensurar y dominar el mundo. Para estudiar al Otro, una represión política anterior deber ser su fundamento. 


 
 

Se puede sumar al análisis los rasgos que aparecen en el libro de Mac Douall. Allí se remarcan: los gritos “salvajes” e “incoherentes” que profieren los indígenas (“cheop, cheop, che-ree-cow-cow”) que no son sino los sonidos guturales de los animales; también su violencia bárbara siempre latente en tanto que poseen garrotes y lanzas; su glotonería y falta de modales; a su vez se enfatizan las cualidades imitativas que estos poseen en relación con los europeos “(...) he would have looked like a spanish(...)” (...) podría haberse parecido a un español(...) (1833, p. 118); en uno de los ejemplos uno de los indígenas es vestido y Mac Douall sentencia revelando el cedazo etnocentrista: “(...)so that he looked a respectable member of society(...)”  (1833, p. 118). 
 
 
 

Es notable que los indígenas referidos por Byron ya no se indican desde las huellas de los gigantes de los viajes de Magallanes sino que son de mediana y baja estatura, pero la fantasía -ansiedad, paranoia- sobre su bestialidad y su peligrosidad era la misma. Byron vivencia también la hostilidad del clima, que obviamente lo hace más atractivo para la aventura, y observa la grandilocuencia  de la naturaleza, detallando la corpulencia de los árboles, la espesura de los bosques, la desolación de las costas así como su carácter inculto (in-cultura de la naturaleza que incluye los hombres de allí). Las luchas con fieras como los lobos marinos que también pueden observarse en los mapas citados. El frío, la lluvia, el hambre, las enfermedades son los condimentos que los relatos de Byron añaden al deseo de aventura. 
 
 
 

Todas estas representaciones construidas desde figuras retóricas –hipérbole, metonimia y sinécdoque- pueden analizarse como tropos del imperio donde se ponen de manifiesto gestos de poder en la relación entre un “nosotros” y un “otros”.
 
 
 

En este lugar, donde los modernos se sentían dioses, donde las tempestades ponían a prueba su inteligencia y su dominio técnico de la naturaleza (dominio que incluía a dominar al hombre salvaje(...) así parecía un miembro respetable de la sociedad(...) Ambas traducciones son nuestras. , que no es sino un relieve del paisaje), donde hallaban gigantes impetuosos, mora la aventura. Trazo histórico que habilita a mostrar donde empezó la aventura, donde principió esa contingencia que seducía a los europeos, y que aún hoy guarda ese capital de seducción, que hace de la aventura y la conquista del espacio un emblema, y de la anulación del nativo, un estigma. Toda historia de deconstruccion de los significados dominantes es en el revés una historia de las víctimas. 
 
 
 

Occidente se presentó a sí mismo como superior, “Oriente es una idea que tiene una historia, una tradición de pensamiento, unas imágenes y un vocabulario que le han dado una realidad y una presencia en y para Occidente” (Said, 1990, p. 23). La potencialidad o el poder del sistema de pensamiento occidental consiste en su aparente neutralidad. Es en su pretensión de objetividad suprapolítica donde reside su poder; sus saberes e ideas son científicas, eruditas, y de este modo juegan a ser una verdad irrefutable. A partir de lo dicho nos es dable pensar cómo esta pretensión de neutralidad y objetividad está presente en la publicidad. Como la publicidad busca clausurar sentidos mostrando lo que “es” -por ejemplo a partir del efecto de reflejo de la fotografía-, como si no existiesen mediaciones, como si no terciasen dimensiones ideológicas, políticas en la elección de unos escenarios y no otros, en unos protagonistas y no otros. 
 
 
 

El poder de decir y hacer ver 
 
 

(...) la cámara repite el movimiento dinámico del héroe a través de un espacio pasivo y estático, delimitando gradualmente la tierra de sus enigmas semejando un espectador que gana acceso visual a los tesoros orientales a través de los ojos del protagonista/explorador  (Shohat y Stam, 1994, p. 18).

 

Insertarse en el análisis semiótico de la publicidad implica seguir la clasificación hecha por PeninouEl texto de Charton relata como los colonizadores pergeñaban ardides para engrillar a los indios para llevárselos a España.  a modo de hacer ver cómo el registro de lo visual se entrelaza con el textual construyendo un discurso que predique sobre las bondades de un producto. La publicidad institucional de Tierra del Fuego se inscribe en el régimen de la predicación, basa su fuerza en la calificación y en la valorización del objeto promocionado (Del Coto, 1995, p. 233). Las nevadas montañas de Tierra del Fuego no significa algo per se, sino que el sentido de su perfección le es conferido a través de una serie de figuras retóricas. Dentro del régimen predicativo, Peninou identifica sub-tipos que permiten caracterizar a las publicidades, de acuerdo con la figura retórica predominante (hipérbole, sinécdoque, y metonimia). Dado que ningún modelo se da en estado puro, podemos argüir que en nuestro material de análisis hay un predominio de predicación metonímica, aún cuando podríamos decir que también hay operaciones hiperbólicas y sinecdóquicas.

 
 
 

En muchas de las fotografías de la portada y del interior de la carpeta institucional (ver imagen: FotosCarpetaInstitucional) se observa que –tal como se dijo- hay un espacio que es usado por los turistas. Es decir, mediante la construcción de la aventura, el espacio está significado de una determinada manera, las cualidades de la figura del turista se desplazan hacia el mundo natural. Aquí se visualiza una operación metonímica que rige toda la publicidad y que se basa en la transferencia de rasgos por contigüidad. Pero no es menos cierto que también se presentan una serie de imágenes cuyo foco está puesto en la naturaleza, en su inmensidad. Aquí la operacionalizacion del tropos hipérbole es pregnante. En este caso estaríamos ante rasgos auténticos del lugar (una gaviota sobrevolando el espacio aéreo, un valle nevado, o bien un primer plano de una oveja). La estrategia que se pone en juego en la publicidad también es la sinécdoque: se toma la parte (los paisajes naturales y los turistas haciendo actividades deportivas) por el todo, la provincia de Tierra del Fuego.


 
 

En el intento por profundizar sobre el dispositivo técnico de la fotografía, es necesario recordar que éstas construyen un espacio lúdico, en el que la plenitud es una “pura presencia”. No hay conflictos, ni impedimentos alguno: la aventura y el placer se hallan a la orden del día. La belleza escenografiada –indiscutible  por cierto- reforzada por el lema “donde nace la aventura” supone añadir a lo ya dicho varias cosas. Al turista se le ofrece que domine el espacio virgen, lo que significa la operación de exclusión tanto del nativo –que a la vista del análisis no aparece fotografiado- así como de cualquier situación de cotidianeidad. Todo espacio es espacio para la aventura. Otra operación sinecdóquica.
 
 
 

A continuación se analizará de las imágenes desde su dispositivo técnico. Una fotografía es cuestión de creencia. Es por ello que su valor fáctico está sujeto a la criba de la historia, y específicamente al campo de significados que funcionan en una época y en un contexto determinado. Su valor de verdad es discursivamente edificado. Pero lo cierto es que la imagen se propone como mímesis, calco naturalista, de ahí el efecto de verdad en que reside su eficacia (Rivera, 1997). Las instantáneas guardan con el mundo una relación de captura del fenómeno en su pureza “lo que allí pasa”, “lo que es”; el artificio del recorte queda velado. La fotografía busca ser un registro directo, un “estar allí”, pero que se borra (desindividualización) para lograr su efecto. Ese “estar allí” implica una identificación con el protagonista de la foto a la vez que otorga seguridad al destinatario del mensaje. 
 
 
 

El poder de las imágenes -su valoración- es histórico y comprende una comunidad de sentido entre enunciador y enunciatarioSi bien con algunas ostensibles diferencias, el análisis de Peninou toma ejes trabajados tanto por Barthes como por Eco. . Esta estructura de significaciones es la que hace que la estrategia comunicacional “donde nace la aventura” despliegue su arsenal retórico en lo que “todos sabemos” que caracteriza al sur argentino: montañas, nieve, lagos, que reenvían a deportes de riesgo (en suma, a la aventura). La imagen permite un acceso, primigenio o no, habilita un conocimiento compartido que se refuerza para generar un efecto de seducción. 
 
 
 

Se debe prestar atención en el análisis atinente a la construcción discursiva desde el registro de lo visual, la posición de los cuerpos y las miradas de quienes son fotografiados. Por ejemplo, en el caso de las fotografías de la carpeta institucional se pueden observar cuerpos ágiles, sonrientes, bien dispuestos a la aventura, vestidos deportivamente (con anteojos negros, gorros, ropa de nieve). Se enfatiza asi una experiencia turística de goce, de confort y de seguridad que debe llevar al destinatario de la publicidad al lugar de aquel que está en la foto para luego devolverlo a la foto. Toda fotografía orienta la percepción busca generar una seguridad: intenciona un deseo, un goce, o bien un terror. La certidumbre es su efecto y condición.
 
 

 

En la gran mayoría de las fotografías agrupadas en la carpeta institucional los sujetos ‘nos miran’, es decir se implantan de acuerdo con Peninou, desde la “posición frontal”, en la que el sujeto dirige la mirada hacia el objetivo de la cámara (Del Coto, 1995). Se produce un firme contacto con él que de alguna manera invita, interpela desde un lugar de placer. Por otra parte, en otras de las fotos el “personaje” (como le llama Peninou) se halla de tres cuartos de perfil. En estos casos la fuerza implicativa es más débil. Por ejemplo, en varios casos se observa a los turistas contemplando el paisaje. Finalmente, en otras de las fotos se halla al sujeto en una posición de perfil, instaurando una suerte de “tercera persona” en el relato (Del Coto, 1995, p. 233).  A la vez también es notable observar aquellas imágenes que son ‘arrancadas’ en el momento mismo de la acción. Estas fotos, en general, toman a los turistas haciendo deportes, donde el sujeto fotografiado no está involucrado en la captura de la imagen, pero es tomado en pleno movimiento de ocupación del espacio. Todas las actitudes de los sujetos no dejan de presentarse como una invitación a la acción y a la contemplación del paisaje: proponen una identificación.


 
 

El turista así como el viajero son los grandes protagonistas. El poder de decir y de hacer ver es el poder hacer valer ciertas representaciones excluyendo otras. Poder histórico que ha universalizado una forma de mirar el mundo, y que, en definitiva, es aquello que cifra el funcionamiento de la hegemonía. Shohat y Stam plantean: 
 
 
 

A la manera de la historiografía occidental, el cine eurocéntrico narra la penetración en el Tercer mundo a través de la figura del “descubridor... el estatus del héroe se transmuta en el de viajero... quien domina una nueva tierra y sus tesoros cuyo valor habían desaprovechado los residentes ‘primitivos (1994, p. 17).

 
 
Los textos y las imágenes de la publicidad se refuerzan construyendo un sentido que lo engarza con los relatos de los viajeros y más en general con una cosmovisión dominante. La aventura empezó y sigue empezando en la Patagonia cada vez que el turista conquista el espacio que lo espera virgen e inhóspito. 

 
 

Reflexiones  finales
 

¿Es posible imaginar una publicidad institucional que sea producida por la participación de la sociedad civil, en la que el nativo y su situación actual e histórica sea representada tanto como el paisaje, en la medida que ambos conjuntamente están involucrados en la constitución del patrimonio cultural/ memoria cultural? Creemos que es fundamental que en toda política cultural ingrese tanto en el campo de la participación como en el de la representación la población local. Ahora bien: ¿es posible esto mientras el marketing cultural sólo se dedica a asociar y legitimar unas imágenes canónicas de la belleza para el consumo? 
 
 

Ahora bien, en tanto que el turismo es un campo social en el que se conjugan el negocio y el ocio, la pregunta que sigue es: ¿por qué se continúa construyendo una determinada identidad el lugar y no otra? ¿La identidad se negocia en condiciones particulares del mercado, es decir, de las relaciones de poder? ¿Hay posibilidades de construir la identidad por fuera de los valores dominantes? 
 
 

En esta discusión, no puede pensarse la autenticidad sino en términos relacionales y desigualmente construidos. Lo auténtico sólo es tal desde la mirada del turista que no lo es. En la relación desigual material, interaccional y simbólicamente que mantiene el turista con los locales es que se define la autenticidad. Y esta desigualdad es la que hace que sólo sean atractivos ciertas imágenes o estereotipos ¿Se debe aceptar que la verdadera autenticidad de la Patagonia es aquella que se impuso y aún perdura desde el descubrimiento: el espacio de fantasía a ser conquistado? Tal como se desarrolló en la extensión de este trabajo, resulta fundamental la indagación en la historia, y en la historia de las matrices de pensamiento.
 
 

Como se intentó demostrar en el análisis, en la publicidad aún perduran marcas dominantes que se pueden explicar desde los relatos de viajeros analizados. La matriz de pensamiento que Occidente construyó sobre Oriente en tanto espacio virgen a ser conquistado,  naturaleza salvaje y al nativo, en el caso de la publicidad escamoteado y en el caso de los relatos animalizado. La aventura que convive en ambos relatos permite dar cuenta del gesto de poder que Occidente ejerce en diferentes grados de hegemonía sobre Oriente. La aventura es la representación que, en la profundización de su análisis, autoriza a tejer el entramado de significaciones que cifra la dominación. Por lo que cabe reflexionar, como se intentó hacer a lo largo del trabajo, sobre las maneras en que estas nuevas mediaciones culturales reproducen los valores dominantes que pueden rastrearse en los relatos de viajeros.
 
 

Si bien tanto en los relatos de los viajeros como en la publicidad se relativiza al otro, en los primeros esta opera por la negativa, siendo que en la publicidad opera por el polo opuesto. Los viajeros se encuentran con una naturaleza hostil, que les impide llevar a cabo sus viajes con facilidad además de generarles enfermedades y hambrunas. Pero el terreno es concebido también desde la fascinación. 
 
 

Estos viajeros, en general hombres de buen pasar económicoLa hipótesis que se sostiene a lo largo del trabajo, como se dijo, es que esta comunidad de sentido tiene su anclaje en los relatos de viajeros. , se arrojan al lugar de la aventura, a esa tierra indomable poblada por gigantes. Ese exotismo excita a los viajeros. La barbarie es mirada con desprecio, pero también es pasible de ser dominada: imposición de un modo de hacer y pensar que la historia registra. En cambio, la publicidad, dada su especificidad que es predicar acerca de la excelencia de un producto, posa una mirada positiva en la construcción del espacio. El culto a la belleza natural y su espectacularización plasmada en el discurso visual no deja lugar a dudas. El punto en común entre ambos discursos es que el espacio cobra sentido a partir de la marca de aquel que lo conquista.
 
 

Insertos en el terreno de la fantasía y de la aventura, los viajeros encuentran en el otro, al salvaje, al que se define por negación y carencia. Mientras que en la publicidad el otro esta escamoteado. No se dice nada de él, está expulsado del campo de lo representable.
 
 

En el análisis se intentó profundizar en las figuras retóricas subrayando los “tropos del Imperio” que se filtran en los discursos, tanto publicitarios como en los relatos de los viajeros. Es en esta clave que se puede sugerir una vinculación entre colonización y turismo: la conquista del espacio y el consumo turístico de él. Es decir: cómo el discurso colonialista explícita sus prácticas a través de una justificación de superioridad y cómo el eurocentrismo naturaliza las relaciones de dominaciónNo esta demás señalar que los viajes eran financiados por las Coronas europeas.. Como se quiso demostrar, en la publicidad el destinatario y el protagonista es el turista y el espacio adquiere relevancia por lo que éste pueda experimentar en él, por la aventura en la naturaleza virgen. En este punto el concepto de “exotismo” permitió comprender cómo lo otro es en virtud de la valoración del turista/conquistador. La reposición de la historia evidencia la aventura del espacio a conquistar, mientras permanece en el terreno de lo indecible y dominado el habitante histórico y el nativo actual. 
 
 
 

Bibliografía:

ARAUJO, Inesita. Mediaciones y poder. In: OROZCO GÓMEZ, Guillermo. Recepción y mediaciones. Casos de investigación en América Latina, Enciclopedia Latinoamericana de Sociocultura y Comunicación. Buenos Aires, grupo editorial Norma, 2002, p. 47-68. 
BARTHES, Roland. El mensaje publicitario y Semántica del objeto. In: La aventura semiológica. Barcelona, Paidós, 1993, p. 239-255.
BOURDIEU, Pierre. Algunas propiedades de los campos. In: Sociología y cultura, México, D.F. Grijalbo, 1990, p. 135-141.
BURNS, Peter. Tourism y Tourists. In: An Introduction to Tourism and Antropology, Londres y New York, Routledge, 1999, p. 23-52.
BYRON, John. Naufragio en las costas patagónicas, Ediciones del Sol, Ediciones UNESCO, 1996. 
CHARTON, Eduardo. Viajes de Magallanes alrededor del mundo. In: Los viajeros modernos o relaciones de los viajes más interesantes e instructivos que se hicieron en los siglos XV y  XVI con biografías, notas e indicaciones iconográficas, París, Administración del Correo de Ultramar X de Lassalle y Melian, Editores Propietarios, Passage Saulnier, 1860.
DARWIN, Charles. Chapter X. In: Journal of researches into natural history and geology of the countries visited during the voyage of H. M. S. Beagle round the world under the command of Capt. Fitz Roy, R. N by Charles Darwin, In two volumes. Vol I. New York, Harper & Brothers, publishers 329 & 331 Pearl Street, Franklin Square, 1864. 
DE HERRERA, Antonio. Novus Orbis Sive Descriptio Indiae Occidentalis, Supremo & Indiarum authoritate Philippi III, Amstelodami, Apud Michaelim Clinium Bibliopolam, ad infigne Libri Domeftici, 1622.
DEL COTO, María Rosa. Semiótica y publicidad. In :De los códigos a los discursos. Una aproximación a los lenguajes contemporáneos, Buenos Aires, Docencia, 1995.
GARCÍA CANCLINI, Néstor. Políticas culturales en América Latina, México, Grijalbo, 1987.
GOBBI, Jorge. Identidad, viaje, interacción: un análisis de ciertas lecturas naturalizadas sobre la relación turismo - construcción de la alteridad. II Jornadas Académicas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Unidad 3. Estudios de casos, 2000
HALL, Stuart. La cultura de los medios de comunicación y el <<efecto ideológico>>. In: CURRAN, J. et al. (ed.). Sociedad y comunicación de masas, México, Fondo de Cultura económica, 1981. 
HOBSBAWM, Eric y Terence Ranger (eds.). Introducción. In: La invención de la tradición, Barcelona, Crítica, 2002, p. 7-21.
MAC CANNELL, Dean. Turismo e identidad cultural. In: Cruce de culturas y mestizaje cultural, Madrid, Júcar, 1988, p. 207-227.
MAC DOUALL, John. Narrative of a voyage to Patagonia and Tierra del Fuego trough the Straits of Magallan in H. S. M. Adventure and Beagle, in 1826 and 1827, London, Renshaw and Rush, 356, Strad. 1833.
MARTINI, Stella y Gerardo HALPERN. Imaginarios sociales. Documento de la cátedra de Comunicación II, Carrera de Comunicación Social, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1998.
MERCATORIS, Gerardi. Atlas Sive Cosmographicae meditationes de fabrica mundi et fabircati figura Denuo auctus, editio Quarta. Sumptibus typis &neis Eudaci Hondij, Amfterodami, 1619.
OOI, Can-Seng. Mediated sense of place: destination branding. In: Cultural tourism and tourism cultures. The business of mediating experiences in Copenhagen and Signapore, Copenhagen Bisiness School Press, 2002, p. 123-156.
RIVERA, Jorge. Postales electrónicas. Ensayos sobre medios, cultura y sociedad, Atuel, 1997.
SAID, Edward. Introducción. In: Orientalismo, Madrid, Libertarias, 1990, p. 20-49.
SAID, Edward. Territorios superpuestos, historias entrecruzadas. In: Cultura e imperialismo, Barcelona, Anagrama, 1990, p. 35-114.
SHOHAT, Ella y Robert STAM. Introducción y Los tropos del imperio. In: Despensando el eurocentrismo. Multiculturalismo y los media, London, Routdledge. Traducido, adaptado y anotado por María Eugenia Contursi y Fabiola Ferro, 1994, p. 1-24
TODOROV, Tzvetan. Sobre las buenas costumbres de los otros. In: Nosotros y los otros. Reflexión sobre la diversidad humana, México, Siglo XXI, 1991, p. 305-323.

Site Meter