Turismo, la naturaleza y las comunidades: nuevas maneras de parcelar el territorio.Nota: quiero agradecer a René Schärer, socio fundador del Instituto Terramar y un gran promotor del

Alfredo Ascanio,PhD

Universidad Simón Bolívar
Caracas-Venezuela

 
 

Antecedentes de un posible turismo ambientado
 

Parece que muchos profesionales interesados en el turismo están de acuerdo que esta actividad no sólo se puede evaluar desde el punto de vista de las empresas que preparan los planes de desplazamientos y desde la perspectiva del turista, sino también desde el punto de vista de los habitantes de una zona geográfica que se transforma en receptora; es decir, una visión humanista que contempla no sólo los recursos, sino la experiencia de todos los actores involucrados. Esta fue una conclusión muy general que le permitió a la Jornada de Turismo y Cooperación al Desarrollo, llevada a cabo en Barcelona de España en el año 2003, enmarcar todas las conferencias de ese importante evento. (Valicati, 2004, p 174).
 
 

Si el turismo realmente puede contribuir al desarrollo en general y al alivio de la pobreza, debe ser una actividad justa y socialmente solidaria. El concepto de ambientalizar el turismo para la sostenibilidad parece que esta en línea con las ideas de muchas de las publicaciones de la década de los años 70, lo cual nos estaría indicando que existe un retorno, después de 30 años, de conceptos ya trabajados en libros como : Socialisation de la Nature de Philippe Saint Marc (1971), la Tecnología Adecuada del editor Nicolás Jéquier (1979), The Quality of Life Concept del editor  Stanley M. Greenfield (1973), La Sociedad y el Medio Ambiente de I. Guerásimov ,et. al., (1979), Los Ocho Pecados Mortales de la Humanidad Civilizada de Konrad Lorenz (1975), Redoing América de Edmund K. Faltermayer (1970), El Club de Roma de Celso Furtado, et. al., (1976).
 
 

¿Qué nos advertían estos autores y editores para aquella época en que comenzaba la preocupación por la búsqueda de un equilibrio entre los recursos naturales y hechos por el hombre, la presencia del hombre en su medio y las decisiones gubernamentales y privadas en relación al desarrollo? Cada acontecimiento histórico produce sus signos, decía Fernando Mires (1995, p. 91); muchos signos de nuestro tiempo se encuentran en aquellos libros del pasado, que vale la pena comentar como si se tratara de la Perestroika de Occidente.
 
 

En seguida haremos un apretado resumen de aquel pensamiento que hoy en día vuelve de nuevo aparecer, porque no ha muerto en la conciencia del hombre.
 
 

Decía Saint Marc que existe una economía de los bienes inmateriales que el mundo debe descubrir, pues la política económica presupone una metafísica. Desde una perspectiva humanística de la satisfacción colectiva del ambiente, en su doble aspecto : la condición de la vida, que se traduce en el ambiente social (cultura y seguridad en un sentido amplio) y  el medio de vida,  relacionado con el ambiente físico sin contaminaciones y sin desequilibrios. Estas riquezas comunes y solidarias son las bases del humanismo moderno. La revolución que propone Saint Marc no  es por lo tanto sólo ambiental, sino una revolución integral que se expresaría ambientalmente como una nueva utopía que revalorice los valores.
 
 

Un autor que ya se había adelantado al planteamiento de estos problema, pero desde el ángulo de la tecnología, fue F. Schumacher en su libro Lo Pequeño es Hermoso (1973) y luego el desarrollo de estos criterios editados por Nicolas Jéquier (1979) donde se vislumbra que el desarrollo debe ser reexaminado en especial en lugares geográficos donde existe la pobreza, un crecimiento demográfico acelerado y muchas necesidades reprimidas, para evitar un desequilibrio entre las formas tecnológicas del sector moderno y los esfuerzos locales de auto-ayuda e innovación que forma una pequeña parte de la calidad de vida.
 
 

La calidad de vida, como una nueva herramienta para decisiones políticas, fue tratada por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de Norteamérica. Realmente este concepto es una noción vieja con un nuevo nombre. El bienestar de la gente se relaciona con el bienestar del medio en que la gente vive, pero el asunto es que este concepto significa diferentes cosas para diferentes actores y por ello aún no existe un consenso debido al dilema entre los factores subjetivos o cualitativos y  los factores objetivos o cuantitativos. Cada persona tiene su propio punto de vista y cada disciplina académica tiene su propio enfoque sobre este asunto, pues se pasa de la perspectiva ambiental,  a la económica, a la psicosocial e incluso  la sociológica y la antropológica, para no dejar a un lado el importante rol de la ciencia política.
 
 

Los académicos del mundo socialista también incursionaron en el análisis de la sociedad y el medio natural. Nueve autores soviéticos consideraron que estaba apareciendo un empeoramiento cualitativo del entorno del hombre causado por el hombre mismo y su modo de vida; o sea estaban surgiendo un conjunto de desequilibrios tanto de las autorregulaciones de la naturaleza, incluso el peligro de la degeneración genética del propio hombre, todo lo cual exige un enfoque complejo.
 
 

Mucho antes el Premio Nóbel de Medicina del año 1973, Konrad Lorenz, lanza al mercado un ensayo para alertar a la humanidad de los peligros inherentes a la superpoblación y a la ideología del crecimiento. Las formaciones complejas de las formas físicas y del comportamiento, nunca tienen lugar como no sea mediante la selección y la adaptación para la conservación de la especie, pero con una fuerte dosis de perturbaciones patológicas que provoca los problemas al alterarse la armonía. Por lo tanto, solamente sobrevendrá una perturbación peligrosa del sistema total, cuando alguna función parcial aumente o disminuya en tal proporción que resulte imposible equilibrar la homeóstasis, o bien cuando se estropee algo en el propio mecanismo regulador.
 
 

En estos casos será necesario rehacer muchas cosas, como lo planteó Edmund K. Faltermayer preocupado de introducir antídotos para salvar la calidad de vida y las amenidades  en las ciudades y sus suburbios y proteger los espacios naturales, porque si no se actúa a tiempo puede surgir la profecía del colapso, como fue señalado por Celso Furtado cuando se refirió al mito del desarrollo y la economía del despilfarro.
 
 
 

Turismo comunitario vs. ecoturismo

En el Nordeste del Brasil ha surgido el concepto del turismo comunitario o socialmente responsable. Este turismo es una forma de integración de los excluidos en segmentos de un turismo alternativo que evite la explotación irracional de los recursos naturales, la degradación de sitios históricos, así como el empobrecimiento de los productos culturales y la explotación sexual. En resumen, se ha definido a este turismo comunitario como aquel en que las comunidades, de forma asociativa, puedan tener el control efectivo de sus actividades económicas asociadas a la explotación de las actividades turísticas con el objetivo de mejorar su economía (Neide, et .al. 2003, pp. 10-11). La Conferencia de Cuiaba, que siguió a  la Conferencia sobre Turismo Sostenible de Lanzarote y la Cumbre de Río, resaltó, en el año 2.001, la necesidad de incluir a las comunidades locales en la planificación y ejecución de planes y estrategias turísticas (Gouvea y Hranaiova, 2.004. p. 131).
 
 

Existe una diferencia entre el llamado ecoturismo y el turismo comunitario. Si bien es cierto que ambos tipos de turismo se interesan por preservar el ambiente natural y cultural, el primero sigue respondiendo a los gusto y necesidades de una población de visitantes que desde hace mucho tiempo se han interesado en visitar lugares naturales y responde también a la necesidad de integrar conservación y desarrollo (Coppin,1992, p. 8), pero con menos énfasis en darle a la comunidad receptora su importante rol como participante activo, al ser el principal sujeto a ser beneficiado. 
 
 

Aunque que se puede suponer que en el ecoturismo estaría implícito el mejoramiento de la economía de las comunidades locales, pareciera que más bien su enfoque consiste en asegurar un manejo planificado por parte del país o región receptora, para ofrecerle al visitantes no convencionales un área geográfica poco intervenida (Cevallos-Lascurain,1987; Boo, 1989) e incrementar el comercio internacional de los viajes, como un mecanismo de exportación “in-situ”.  Sin embargo, el criterio de la participación activa de la población local fue una preocupación acotada por Alba Séiler cuando se refirió al tema del turismo Amazónico y la población indígena (Séiler, 1988), pero en general el ecoturismo se concentraba mucho más en el interés por la naturaleza y en un enfoque economicista, lo cual sugiere menos inversión de capital para su desarrollo y un manejo de costos y precios más equilibrados con una estancia media más larga (Williams,1992, p.145); incluso, se ha venido reconociendo que entre sus principales inconvenientes están : la dificultad para determinar la capacidad de carga, los posibles desarrollos antagónicos por una falta de planificación y la no integración con las comunidades vecinas (Budowski, 1992, citada por Schlüter,  p. 66).
 
 
 
 

Turismo de masas vs. turismo de bajo impacto

De acuerdo a los testimonios relacionados con el turismo de masas y la sustentabilidad, pareciera que en esos espacios geográficos el problema sea ha vuelto más complejo y difícil de solucionar. Los intereses inmobiliarios de las administraciones locales y de los promotores de proyectos de inversión son mayores, que las posibilidades para revertir el proceso de un exceso de oferta sobre la demanda y en relación a la escasez de suelo.
 
 

Algunos autores clasifican el turismo sustentable en débil y fuerte; el primero lo asocian a  una visión antropocéntrica y el segundo a una visión ecocéntrica (Fullana y  Ayuso citadas por Schlüter, 2.003, p. 366). Quizá la debilidad de esta categorización se encuentre en que existe una diferencia entre ecoturismo y turismo socialmente sustentable, pues el ecoturismo es sustentable en la medida en que se aminoren los impactos al medio natural, a la cultura y al patrimonio histórico, pero el verdadero turismo sustentable tiene que ver con el poder de las comunidades para exigir su participación en la concepción turística de su espacio vital y por ello esa exigencia es altamente antropocéntrica, vale decir la comunidad humana como centro del asunto. 
 
 

Así pues, nos gustaría mucho más clasificar al turismo sustentable en aquel con influencia comunitaria y por supuesto más relacionado con la microeconomía social y el  otro con influencia corporativa, que asegura impactos más macroeconómicos a través de la generación de divisas a un país, el empleo y otros impactos a través del multiplicador del gasto. 
 
 

El turismo sustentable basado en la presencia de la comunidad organizada protectora de su hábitat es una cosa y otra es el turismo sustentable basado en las buenas prácticas ambientales para ahorrar agua, la gestión de residuos sólidos y otras acciones similares que puedan preservar los recursos del medio a través de eco etiquetas y códigos de conducta y que pueden producir un incremento del turismo masivo. Entonces, el mejor equilibrio se lograría en combinar el ecoturismo (preservar el medio y sus recursos, controlando la capacidad de carga), con una participación activa de la comunidad receptora ,asunto que sólo se pudiera lograr en espacios rurales pequeños, donde todavía el turismo no es masivo.
 
 
 
 

¿Es posible que el desarrollo sustentable pueda ser rentable?

Según un artículo de Virgilio M. Viana (2.004) el desarrollo sustentable en áreas protegidas del Estado Amazonas brasileño puede ser muy rentable y podría asegurar beneficios a las comunidades locales, mucho más elevados que las tareas de terminar con los bosques en la búsqueda de otras actividades, como lo que sucedió en la llamada Mata Atlántica. 
 
 

Mantener los Bosques debe ser económicamente más rentable para las poblaciones locales que otros beneficios pírricos relacionados con la depredación. El manejo adecuado de los recursos forestales y sus residuos, así como la comercialización de frutos como el açai, la castaña, el camucamu  y la comercialización de las plantas medicinales y los recursos pesqueros, pueden significar ingresos importantes para las poblaciones rurales organizadas. 
 
 

Por ejemplo en la Reserva Estadal de Desarrollo Sustentable de Mamirauá ,en el Amazonas del Brasil, la Sociedad Civil Mamirauá comenzó a manejar en forma racional el pez de agua dulce de nombre Pirarucu, con el objetivo de terminar con la explotación depredadora de ese recurso y aumentar la renta media de los ribereños. En efecto, este programa logró que el ingreso medio del pescador organizado subiese de R$ 320 al mes por cada pescador hasta R$ 1 mil al mes, es decir un incremento de la rentabilidad mayor de 3 veces el ingreso anterior. Incluso los pescadores que eran 42 en el año 2.000 se elevaron a 234 en el año 2.004, lo cual ayudó a disminuir el éxodo rural.
 
 

De la misma manera  que se puede demostrar la posible rentabilidad de un bien material, los bienes y servicios inmateriales pueden igualmente presentar más beneficios que costos involucrados, cuando se implementa una política sustentable. 
 
 

La economía de la naturaleza y sus impactos puede verse desde tres puntos de vista : 1) el costo de la presencia humana; 2) el costo económico sin distribución de la riqueza; y, 3) el costo de la política territorial turística para el turismo masivo. El primer costo se traduce en los impactos que se relaciona con la destrucción de la naturaleza por el hombre, lo cual a su vez tiene que ver con la  pauperización del hábitat y la calidad de vida. El segundo costo se relaciona con la rentabilidad clásica, sin tomar en consideración los aspectos humanísticos e intangibles. El tercer costo se relaciona con los precios de una política territorial turística de alta densidad de uso y de atropello a lo natural y cultural.
 
 

Todos los impactos negativos del turismo son costos sociales que pueden transformarse  en beneficios si realmente se cambian los modelos y se logra la sustentabilidad. Con todo, el turismo alternativo o sostenible se considera por algunos autores como el camino hacia el desarrollo (Clancy,1999, p. 5), aunque aún estos análisis no son todavía explicativos sino simplemente normativos. Si fuesen trabajos que pudiesen relacionar unas variables con las otras, lo más seguro es que se encontraría que aún el peso del turismo de masa, con poca orientación tanto ecológica como comunitaria, es lo que sigue predominando, porque la gran escala produce al comercio turístico una rentabilidad no despreciable y porque le produce al Estado la mejora de sus cuentas macros a través de la cuenta satélite relacionada con los viajes temporales.
 
 

Lo anterior nos indica que aún no existe una verdadera política de turismo sustentable y el papel clave que podría jugar el Estado para establecer un modelo de desarrollo turístico con suficientes conexiones económicas endógenas y también dentro de la evolución de la economía regional. ¿ Qué factores determinan el turismo sustentable en un momento y lugar determinado? El turismo sustentable es una variable dependiente que se debe relacionar con un conjunto de variables independientes que lo determinan y todavía este enfoque explicativo está en elaboración.
 
 
 

Turismo : experiencias inductivas

En seguida estudiaremos determinados aspectos del turismo sustentable, a fin de completar un análisis de casos que pueda estimular el debate teórico. Cubriremos desde la experiencia brasileña en el Nordeste del país, que denominaremos “el modelo participativo” del turismo socialmente sustentable, hasta la transformación turística del modelo mexicano de sol y playa con enfoque macro, pues en el primer modelo aparece un enfoque endógeno del turismo apoyado en agentes de la sociedad civil y en el segundo modelo, un enfoque hacia el exterior y la exportación, apoyado en los agentes tradicionales de las grandes cadenas hoteleras y de las empresas comercializadoras de los paquetes turísticos.
 

 

El debate del turismo Nordestino


Brasil realmente nunca ha sido un centro de turismo receptivo para los países del norte de  América como USA, Canadá y México, sino más bien su turismo internacional ha sido de tipo sub-regional (turistas procedentes de Argentina y de Uruguay). Por ejemplo, para los años 1981 hasta 1986, este país captaba ingresos por turismo internacional en una media de US$ 94 millones de dólares, ocupando así el lugar número 16 en comparación con 25 países latinoamericanos, además la incidencia de los ingresos por concepto de turismo internacional en relación al Producto Interno Bruto, fue el más bajo en relación a 48 países, o sea apenas el 0,04% (Oliger,1992, pp. 151-153).Otro dato que indicaba lo precario del turismo internacional hacia Brasil, se refiere al año de 1.990 cuando el número de llegadas de turismo receptivo hacia ese país fue de un poco más de 1 millón trescientos mil visitantes extranjeros, representando apenas el 1,6% del total del turismo receptivo que llegaba a las Américas (Schlüter, 1992, p. 110). 
 
 

Seguramente por el mismo hecho que el turismo internacional en Brasil no ha tenido aún una importancia creciente, esa diversificación no era tan importante para un país con la mayor economía de la región que no necesitaba depender de otras entradas de divisas diferentes a las que ya produce, debido a su actividad industrial al ser un exportador de maquinarias y equipos no eléctricos, productos del hierro y del acero, vehículos, minerales de hierro, productos de la soya y calzados, solamente para nombrar los más importantes (casi el 40% del total de productos). 
 
 

Aunque al Brasil se le considera el “gigante verde” por el hecho de ser el mayor país de América Latina en extensión (8.511.996 Km. 2) y  por su potencial eco turístico en la Amazonía Brasileña, realmente el mayor evento turístico tiene que ver con su famoso carnaval y sus bellezas naturales. Además es un país con más de 7 mil kilómetros de costas en el Atlántico Sur y con playas paradisíacas, pero aún no explotadas turísticamemte (Almanaque Mundial 2.000).
 
 

Quizá por las razones anteriores es que el turismo procedente de Argentina representó para Brasil y para 1994 el 43% del total de llegadas internacionales  y que su principal turismo sea el turismo doméstico, aunque todavía no totalmente promovido, pues todavía el consumo global turístico de su población es de apenas el 3% del consumo total de las familias brasileñas ( Enriquez García, 1997, pp. 319-320).En efecto, Brasil cuenta con más o menos 41 millones de turistas nacionales, lo cual representa el 27% de su población total; además, el turismo produce un empleo directo e indirecto de apenas 6 millones de trabajadores. (De Sousa, 2.003, p. 45).
 
 

En el caso del Nordeste, especialmente en el Estado de Ceará, el turismo que recibe mayor énfasis se autodenomina Turismo Social Sustentable o Turismo Comunitario,  es decir : una forma de turismo para integrar a los excluidos,  ya que se supone que al crear segmentos de turismo alternativos,  se combate a la pobreza y se preserva el medio. Este turismo, a escala humana, está centrado en la cooperación de las personas y no en el capital (Neide, 2.003, p. 11).
 
 

El turismo de masas en la periferia del Nordeste puede alterar la vida comunitaria, al igual que la construcción de segundas viviendas por parte de poblaciones urbanas, que a larga podrían desplazar a la población local (Diegues, 2.003, p. 22). Estos conflictos aparecen debido a la imposición de una cultura sobre la otra y de la presencia de simbologías culturales dispares. 
 
 

En el caso del Nordeste del Brasil el turismo comunitario en las costas, presenta elementos diferentes al turismo en el medio rural semi-árido del Sertao. En las costas, la población logra un mínimo de sustento, apoyándose en : la pesca, la explotación de la langosta y el camarón, así como el uso de las jangadas ; pero en el interior, la pobreza es extrema porque allí las condiciones naturales son muy difíciles por la falta de agua e incluso la carencia de infraestructura. 
 
 

Una alternativa que se ha estudiado para el Sertao, es un posible turismo en la llamada Serra do Félix.; no obstante ,no hay que olvidar el problema de la estacionalidad turística, pues estas poblaciones deberían previamente diversificar sus tareas, si es que desean explotar el turismo de temporada, pues sólo podrían garantizar su calidad de vida si se dedican a otras actividades económicas fuera de la alta temporada turística. 
 
 

En otros lugares del Nordeste, el factor limitante es la tenencia de la tierra así como la necesidad de asistencia técnica en tecnologías apropiadas, como sería: la perforación de posos, una fuente energía alterna como por ejemplo el uso de paneles solares, los sistemas de tratamiento de sólidos y el reciclaje para la preparación de composteros, entre otros. En esos espacios geográficos, donde existe carencia de servicios, el turismo comunitario sustentable solamente tiene futuro si se combina con tecnologías adaptables al medio, para solucionar los principales problemas relacionados con el agua, la energía, la tipología de cultivos, la artesanía, así como la gastronomía local. 
 
 

Como la pobreza es un fenómeno multidimensional, la única manera de eliminar las privaciones sustanciales de esas poblaciones, privaciones materiales y también  cualitativas, es complementar su desarrollo con programas educativos, ya que por ejemplo el 88% de los pescadores son analfabetas y el 46% de la población nordestina (Tupinanbá, 2.003, p.42), lo cual se relaciona también con 20 millones de nordestinos pobres, de los cuales un 50% de ellos (10 millones) están en pobreza extrema (R$37 de renta per cápita), lo cual se traduce en un 27% de los nordestinos (11 millones) que se han sumado al éxodo rural, especialmente en las áreas metropolitanas. 
 
 

Según los funcionarios del Banco do Nordeste, una manera de atacar el problema del turismo nordestino,  en su sentido integral, es aplicando el Programa de Deselvolvimento do Turismo no Nordeste, ya que en este programa existen recursos para construir la infraestructura turística necesaria, como: aeropuertos, carreteras, saneamiento ambiental, conservación y recuperación del patrimonio, unido a ello la promoción del equipamiento  y la calificación de la mano de obra; pero en esa sugerencia, no aparece reflejada la participación de la comunidad receptora sino el clásica promoción de un turismo con orientación macroeconómica.
 
 

En cuanto a la planificación geográfica del turismo comunitario sustentable, es opinión de los expertos que se debe otorgar más importancia a la periferia turística que al turismo centrado en las áreas metropolitanas. Lo anterior puede ser bien planificado, si se cuentan con los datos relativos al PIB local y a otros indicadores sociales descentralizados y cuando se le otorga importancia a los factores endógenos de las comunidades locales, pues a esta escala es más fácil lograr relaciones, lazos de solidaridad y cohesión, así como identidad alrededor de un proyecto común, orientado hacia la construcción social del territorio (Bandeira de Melo e Silva, 2.0003, p. 50).
 
 

El Consejo Brasileño de Turismo Sustentable  es una ONG sin fines de lucro que se relaciona con la WWF-Brasil  ya que es un órgano ejecutivo intersectorial que coordina las instituciones interesadas en los programa de certificación sustentable del turismo. En este sentido para esta organización, la única manera de asegurar que el turismo no impacte de manera desequilibrada la territorialidad, es asegurando la interacción socio-política, con la identidad y los lazos de cohesión que suponen los proyectos sociales. La territorialidad turística, con un fuerte componente endógeno, permitiría que los lugares y las regiones transformen sus ventajas comparativas proporcionadas por su capital natural y cultural, siempre que se sepan organizar socialmente en forma solidaria y en espacios que no perturben el turismo urbano que seguirá apareciendo, en este caso en la ciudad de Fortaleza, capital del Estado de Ceará.
 
 
 

El debate del turismo Mexicano


Lo primero que hay que decir en este apartado, es lo que enfáticamente señaló Michael Clancy (1999, p. 5): “la realidad es que gran parte del turismo hacia el tercer mundo es turismo a gran escala con una orientación no especialmente ecologista y participativa”. Incluso algunos arquitectos dedicados a los desarrollos turísticos se preguntaban : ¿ La unidad vecinal que sirve de base para el crecimiento de las ciudades, puede llegar a ser también una unidad social autosuficiente para organizar a los vecindarios? Pareciera que el estilo cosmopolita hace que la ciudad, en su conjunto, sea la que asuma las necesidades de relación entre todas sus partes cualitativamente diferentes; y es así, porque en las ciudades funciona un cierto sentido común sobre cómo y por dónde crecer y los tipos de urbanizaciones y edificaciones que sirven de modelos para la toma de decisiones del comercio inmobiliario. Con todo, donde ha fallado este modelo es cuando se trata de implantarlo en la periferia urbana y en los llamados territorios turísticos (Leira y Quero, 1991, pp. 2 y 3). 
 
 

Recordemos que al organizar el territorio turístico es necesario que este se integre escenográficamente al entorno natural y cultural, en núcleos diferenciados entre sí que se explotan y comercializan de una manera autónoma. Otra pregunta que se han hecho ahora los urbanistas del turismo es la siguiente : ¿ qué es lo principal que se debe ordenar, los alojamientos o la planta recreativa? La ordenación y el uso social de estos territorios turísticos de la periferia  son las actividades de recreo, pues el turista o visitante temporal proyecta sobre esos espacios otras fantasías y asume otros comportamientos muy diferentes a los que hubiese tenido en su lugar de residencia habitual. Entonces se llega a la conclusión, que ese territorio debe ser organizado de otra forma, porque una implantación turística no es un barrio, sino debe responder al concepto de producto turístico destinado a satisfacer las ilusiones de la clientela y de la población anfitriona. Lo que se añade son productos para el uso del tiempo libre, según un motivo escenográfico dado (Leira y Quero, op. cit , passim).
 
 

Los barrios residenciales turísticos e incluso el desarrollo de segundas viviendas es un error conceptual de la planificación del territorio turístico, de acuerdo a los criterios de los nuevos urbanistas del turismo;  pero este error aún no ha entrado en crisis debido al turismo masivo, que ha seguido demandando, en forma indiscriminada, un crecimiento de la oferta de  “habitaciones”  y “ camas”  para alojar a los turistas, como si fuesen residentes y  asegurarles el único espacio lúdico que llamamos sol y playa.
 
 

No obstante lo anterior, en México persisten los planes para macro desarrollos turísticos siguiendo el mismo modelo de urbanizar ciudades lúdicas orientadas al modelo del turismo masivo y con impacto macroeconómico. Se ha dicho que sólo volviendo a una nueva política turística, basada en la diversificación y cualidad de los espacios periféricos, así como regulando la densidad territorial en forma selectiva, para proteger el paisaje y la participación de la comunidad receptora, incluso incorporando también el turismo socialmente sustentable, se pudiesen corregir muchas deficiencias que surgieron de un enfoque estatal del turismo interesado en ese comercio internacional, pero donde el control y la propiedad de los proyectos estuvieron en manos de cadenas extranjeras y de empresas mexicanas de gran dimensión, sin restricción alguna para actuar y orientadas a los mercados del turismo del exterior y muy poco a los mercados nacionales y mucho menos en asegurar espacios de calidad de vida para los trabajadores del negocio.
 
 

Lo que se debe evitar es expoliar el paisaje natural y cultural que le da origen al turismo y de pensar sólo en la renta del suelo en forma desmesurada. Es necesario formular el problema de otra manera. ¿ Cuál es el equilibrio necesario al urbanizar el suelo para el disfrute de un espacio natural y cultural, pero donde la comunidad receptora sea un actor relevante?. El asunto no es volver a la ciudad jardín planteada en 1898 por Ebenezer Howard, ni tampoco el uso colectivo para el disfrute contemplativo del espacio, promovido en la Carta de Atenas por Le Corbusier (Barba,1991, p. 16). El problema es más de fondo, pues el nuevo turista está en la búsqueda de la aventura y el contacto con lo primigenio para desarrollar actividades distintas a su vida urbana y descubrir nuevas experiencias de vida y sus anfitriones ven en el turismo un medio para eliminar su pobreza.
 
 

Pero todavía está surgiendo la morada disgregada del hombre o lo que con otro calificativo y desde el punto de vista político, definió el Senador brasileño Cristovam Buarque  como  un apartheid social :
 

“[…] Segundo Cristovam, a esquerda brasileira tem uma maneira de ver o país muito semelhante à da elite. E mais: os partidos populares não representam (ainda) os interesses da maioria marginalizada do povo, mas sim de um setor da elite, composta por parte dos trabalhadores assalariados e pela chamada classe média. [...]
O Brasil tem 120 milhões de pobres; destes, 53 milhões em nível de miséria, dos quais 20 milhões apenas vegetam na mais absoluta indigência. Nesse total, 25 milhões de crianças estão em condições de abandono total ou semiabandono forçado pela pobreza das famílias. Cerca de 70 milhões de habitantes sofrem de desnutrição em diferentes graus, dos quais 30 milhões devem atingir níveis graves que caracterizam fome endêmica. Mesmo em um estado como São Paulo, 25,9% das crianças são subnutridas. Mesmo assim, amplos setores da esquerda se deixam seduzir por uma idéia de modernidade que prioriza não o social, mas o econômico, não o coletivo, mas o individual, não o público, mas o privado Na opinião de Cristovam, o que parece ter acontecido no Brasil, como em outros países, é que as forças progressistas restringiram suas alternativas aos limites do sistema econômico implantado.Em seus livros, Cristovam ataca a "modernidade das elites" e acusa a esquerda de ser conivente com o sistema social existente no Brasil, responsável pela marginalização da maioria da população brasileira. Isto é um apartheid. O objetivo inicial da modernização deve ser o fim da exclusão da maioria, com a solução de todos os problemas sociais que caracterizam a pobreza do país". (Ver T & D Teoría y Debate,1995).
La consecuencia de planificar mal para el turista y muy mal para la población anfitriona (Ascanio, 2.004), lo que produce es la aparición de enormes bolsas de residencias turísticas sin equipamiento recreativo y con muchas debilidades infraestructurales, pero lo que es peor, espacios residenciales marginados para los trabajadores dedicados a ser los anfitriones en estos espacios lúdicos. 

 
 

Cuando el urbanismo turístico se degrada, nadie puede gestionar la carga de un tejido urbano enfermo y usado por habitantes de otros lugares. La actividad turística debe asumir sus externalidades negativas y corregir sus errores a tiempo.
 
 
 

Conclusiones

Este artículo propone una política turística para ordenar los territorios turísticos de una manera diferente  como se han ordenado para el turismo de masas y en especial para el turismo de sol y playa. Más concretamente, defiende la idea de que la planificación del suelo turístico debe ser diferente a la planificación del suelo urbano para crear ciudades residenciales, porque el turista no reside sino simplemente se aloja con el fin primordial de percibir pseudo eventos al proyectar sus fantasías y comportamientos con el fin de solazarse con los equipamientos recreativos y con las simbologías culturales. 
 
 

El artículo señala que todas las partes interesadas en los espacios turísticos deben participar y en especial se debe privilegiar a la comunidad receptora, pues el turismo debe ser un medio para eliminar la pobreza y no un fin en sí mismo.
 
 

El análisis de dos enfoques diferentes y contrastantes, o sea el turismo socialmente sustentable que se desea para las zonas periféricas aledañas a la ciudad de Fortaleza y en el Atlántico nordestino por una parte y por la otra, el turismo masivo promovido por el Estado para asegurar un comercio internacional al exportar escenarios lúdicos y en manos de las grandes trasnacionales y empresas poderosas mexicanas, sugiere claramente que habrá que buscar formas mixtas para lograr del turismo los mayores beneficios para todos los interesados. Ya se ha dicho que: 
 
 

“[…] la teoría de las partes interesadas constituye un marco conceptual para una nueva gestión del turismo. Si cada parte toma conciencia activa de los intereses de los demás interesados, la actividad turística en su conjunto tendrá importantes beneficios a largo plazo” ( Sautter y Leisen, 1999, p. 117).

 
Referencias bibliográficas
ASCANIO, A El espacio turístico en países emergentes :la morada disgregada del hombre, in: OS URBANITAS -Revista Digital de Antropologia Urbana, Año 1, Vol. 1, No. 1, mes de julio, 2004.


Disponible en Internet vía www. URL : http://www.osurbanitas.org/

BANDEIRA DE MELO  E SILVA, S.C. O turismo como instrumento de desenvolvimento e reduçao de pobreza. Fortaleza:  EDUECE, 2003.

BARBA, R.  Los nuevos lugares en el territorio. Los espacios del turismo. en Revista Geometría, No. 12, Málaga, España. pp. 12-27. 1991

BOO, Elizabeth Eco-Tourism : the potential and pitfalls. World Wildlife Fund: Washington, D.C. 1989.

BUARQUE, C  El Blog do Cristovam. Disponible en Internet vía www. URL : http://www.cristovam.com.br/blog/,2004.

CEVALLOS-LASCURAIN, H Estudio de prefactibilidad socioeconómico del turismo ecológico en Sian Kaan, Quintana Roo. México : SEDUE, 1987.

CLANCY, M. Turismo y Desarrollo : el caso de Méjico. Annals of Tourism Research en Español, Vol. 1, No. 1. pp. 1- 23. 1999.

COPPIN, L. Ecoturismo y América Latina: una aproximación al tema. en Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 1, No. 1, pp. 7-14. 1992.

DE SOUSA R, Vera L O turismo como instrumento de desenvolvimento e reduçao de pobreza. Fortaleza :Banco do Nodeste y EDUECE.. 2003.

DIEGUES, A.C  O turismo socialmente responsable e inclusão  das populaçoes tradicionais. Fortaleza :EDUECE, 2003.
 

ENRIQUEZ GARCIA, M. Importancia económica, patrones estaciónales y perspectivas del turismo brasileño, en Estudios y Perspectivas en Turismo, Vol. 6, No. 4, pp. 316-328. 1997.
FALTERMAYER, E. K. Redoing América: a nationwide report on how to make our cities and suburbs livable.  New York: Harper & Row, Publishers, 1970.
FURTADO, Celso, et. al. El Club de Roma: anatomía de un grupo de presión. Argentina: Ediciones Síntesis, 1976.
GOUVEA, R y HRANAIOVA, J. Determinación de la Importancia de las Variables Ambientales en la Demanda Total del Turismo en América Latina. en Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 13, No. 1 y 2, pp. 129-142, 2004.

GREENFIELD, Stanley M.(Editor) The Quality of Life Concept : a potential new tool for decision-makers. United States : The Environmental Protection Agency, 1973.

GUERASIMOV, I. et.al.La Sociedad y el Medio Natural. : Moscú : Editorial Progreso, 1979

LEIRA, E y QUERO, D Otra práctica de la urbanización turística, en Revista Geometría, No. 12, Málaga, España,pp. 2-11. 1991.

LORENZ, K Los Ocho Pecados Mortales de la Humanidad Civilizada. Bercelona: Plaza & Janés, S.A. Editores, 1975.

MIRES, Fernando La Revolución que Nadie Soñó o la Otra Posmodernidad. Caracas: Editorial Nueva Sociedad, 1995.

NEIDE, Luzia, et .al Turismo Comunitário e Responsabilidade Socioambiental. Fortaleza: Editora Eduece, 2003.

NEIDE, L. y  CRUZ LIMA, Luiz Turismo e desenvolvimento social sustentable.  Fortaleza : EDUECE, 2003.

OLIGER, M.J Latinoamérica para los Latinoamericanos. Estudios y Perspectivas en Turismo, Vol. 1, No. 2, pp. 150-154, 1992.

JEQUIER, Nicolás (Editor) Tecnología Adecuada: problemas y perspectivas. México: Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo, 1979

SAINT MARC, Philippe  Socialisation de la Nature. France :Editions Stock, 1971.

SAUTER, E y LEISEN, B La gestión de las partes interesadas: un modelo de planificación turística, en Annals of Tourism Research en Español, Vol. 1, No. 1, pp. 101 a 119, 1999.

SCHlUTER, R  2do Curso Interamericano de Actualización para la Gestión Turística, en Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 1, No. 1, pp. 56-66. 1992.

SCHLUTER, R Desarrollo Sostenible, en Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 12, No. 3 y 4, p. 366, 2.003.

SCHLUTER, R El turismo en el Mundo : su proyección al siglo XXI , en Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 1, No.2 , pp. 89- 117, 2.003.

SEILER,Alba El Turismo en el Alto Amazonas y sus efectos sobre la población indígena,
en Turismo : la producción de lo exótico. Copenhaguen :Editorial Rossel, 1988.

SCHUMACHER, F Small is beautiful. New York. Harper and Row Publications Inc., 1973.

T & D Teoría y Debate No. 27 Disponible en Internet vía www. URL ::http://www.fpa.org.br/td/td27/td27_livros.htm, 1995.

TUPINANBA, S  O turismo como instrumento de desenvolvimento e reduçao de pobreza. Fortaleza: EDUECE. 2.003.

VALICATI,Carina Jornadas de Turismo y Cooperación al Desarrollo. : España: Universidad de Girona, Estudios y Perspectivas en Turismo , Vol. 13, No. 1 y 2, pp. 174-181, 2.004.

VIANA, Virgilio M. Desenvolvimento sustentable e áreas protegidas na Amazonia (online) Disponible en Internet vía www. URL http://www.estudosturisticos.com.br/conteudocompleto.asp?IDConteudo=2429
Agosto del 2.004. 

WILLIAMS,Peter Desafíos en el manejo del turismo ecológico, Estudios y Perspectivas en Turismo,Vol. 1, No. 2,pp. 142-149, 1992.
 

Site Meter